El amor, el odio y otras patrañas similares

Roberto Pérez en su columna "Cosa seria". Esta semana se mete con la mayor de las polarizaciones posibles: el amor contra el odio, y viceversa.

Llevamos ya un larguísimo tiempo escuchando que a ciertos y determinados actores de la vida social los mueve “El odio-resentimiento-frustración” o bien “El amor- patriotismo-generosidad” (pongan y/o tachen lo que prefieran). Pero resulta que en realidad cada uno funciona de acuerdo a sus intereses puros y duros, como no suele ser de otra manera. Por extraños motivos ajenos a la comprensión del destinatario promedio de tanto dislate (los ciudadanos de a pie como nosotros) se nos están pintando las cosas públicas con pasiones y arrebatos dignos de la más retorcida telenovela mejicana. Y yo, muy humildemente, creo que no está nada mal calentarse por la política, la economía, las funciones inherentes al Estado y todo aquello que nos concierne a todos, claro. Aunque es cuestión de guardar ciertos equilibrios, porque cuando las pasiones descomedidas entran pateando la puerta, la razón escapa por la ventana. Y sin la razón presidiendo nuestros actos nos diferenciamos muy poco de un ornitorrinco parlante. Pero cada dos por tres oímos que alguna PresidentA afirma que la oposición argenta o lo que finge serlo pero no le sale está motorizada por el asco al pueblo, al gobierno “54 por ciento Nac&Pop Pret a Porter” y al país mismísimo, ya que estamos. En cambio, ELLA y los suyos se mueven por puro amor, desinterés y abnegación, cual una gran familia Ingalls rioplatense. Por el lado de la “OPO” altamente OPA, nos baten que el gobierno funciona con tracción a “Odio, revanchismo y venganza” y por eso pasa lo que pasa y estamos como estamos, Doña. En cambio ellos, los contreras, dicen moverse por puro afán de concordia, entendimiento y la mejor de las ondas.

Por si no tuviéramos suficiente con sandeces como estas expelidas en nuestro sufrido país, nos llegan también de afuera. Dada la penosa condición de salud del Presidente Venezolano Hugo Chavez (Y ni se les ocurra que yo lo llame “Comandante de la Revolución Bolivariana” o alguna rancia milicada fascista por el estilo) vemos que en todas las señales de noticias habidas y por haber (demasiadas para mi gusto) se muestra a los oficialistas de allá despotricando contra la oposición local. Y casi no hay registro de esos pobrecitos pese a que tienen el cuarenta por ciento del electorado. Se los condena a un ostracismo mediático solo interrumpido de a ratos por la CNN pero no mucho. Lo que podemos ver desde acá vía Telesur (O “TeleChavez” como la llamo cariñosamente) y otros canales es que a los no chavistas se los insulta en cadena, a repetición, a quemarropa, y eso parece muy natural. Claro: llevan doce años así, y los que alguna vez se atrevieron a objetar una sola coma de los kilométricos dictámenes Chavísticos ya tienen el pellejo duro a fuerza de tan cascoteados. Y también se nota lo mismo: los “Bolivarianos” se arrogan todo el amor a la patria existente, y a los que no lo son solo les enrostran el odio más abyecto y las intenciones más diabólicas.

A este humildísimo escriba, que quieren que les diga, estas cosas se le atoran en el gaznate. Me parece que están regando afuera de la maceta con tanto “amor-odio” aplicado a las cosas de gobierno, que requieren ante todo y por sobre todo una cabeza lo más fría posible, porque (como diría Serrat) jugás con cosas que no tienen repuesto. Y con guita ajena. Y con las ilusiones de muchos. De modo que está bueno, ante semejantes responsabilidades, mantener la azotea lo más libre posible de emociones que obnubilan. Claro, puede ocurrir también que todo sea un “acting”, una puesta en escena, una engañapichanga para la gilada, bah. Eso es peor aún, porque en ese caso se juega con fuego, azuzando pasiones que pueden generar situaciones de esas que se sabe como empiezan pero no como terminan. Y la historia enseña que suelen terminar muy mal.

Acuciado por la angustia, consulté con la asesora espiritual de esta sección “Cosa Seria-MDZol”, la señora Yoko Nonda, prestigiosa versóloga de nuestro medio. Al cabo de una agria discusión por consultas pasadas e impagas y luego de llegar a un acuerdo honroso para ambas partes, le pregunté cual es el karma que impide que nos tomemos las cosas públicas con calma, seriedad y contención.

-A ver -me dijo- Si vos crees que esto es producto de nuestro calentón espíritu latino, estás muy equivocado. Si pensás que es la tradición política nacional, cargada de episodios donde la pasión movió las fichas, te equivocás de nuevo. Porque la posta es que la consustanciación kármica del avatar cósmico que rige a la Argentina desafina a lo loco. Eso hace que nos comportemos de maneras inadecuadas (por no decir como perfectos pelotudos) cuando alguno dice A y otro dice B. Ahí se pudre, no tengas dudas. Y si hay plata o poder de por medio, las vibraciones de la materia se chocan con las corrientes estratosféricas bipolarizadas. O sea que se arman unos quilombos bárbaros.

-Si, lo de los despelotes es evidente. ¿Y vos se lo atribuís todo a causas metafísicas, así, tan frescamente?

-¿Y qué querés? Yo tengo que hacer pasar todo por ahí, porque si no no paramos la olla, especialmente teniendo clientes como vos. Pero volviendo a lo nuestro, te cuento que los antiquísimos arcanos druidas ya indicaban que alguna vez, al sur del planeta, existiría un lugar donde la gente en vez de sonreírse se mostraría los dientes, donde nada se haría simple pudiendo hacerlo complicado y donde es lo mismo un burro que un gran profesor. O sea que el resto del mundo nos tiene bien junados desde tiempos inmemoriales.

-¿Tanto? Bueno, siempre hemos sido un poco así, pero yo noto que en los últimos años se ha intensificado esto de andar con el cuchillo entre los dientes cuando lo que hay que hacer es sentarse a charlar civilizadamente. ¿Alguno de tus embustes puede explicar ese aumento de la agresividad disfrazada como el fuego sagrado de la pasión?

-Por cierto. La disciplina llamada Curromancia tiene explicaciones para todo. En este caso, lo de confundir agresividad con apasionamiento es producto de una mala apertura de los chakras occipitales paralelepípedos. O sea que es de pura mala leche nomás.

-Sigo sin entender demasiado. ¿Vos sugerís que es a propósito, o sea que hacen como que les interesa el país más que nada en la vida y por eso le tiran con todo lo que tienen a mano a los adversarios circunstanciales, para que los giles los tomen por una especie de santos cruzados dispuestos a luchar contra todo y contra todos por el bienestar nacional?

-Más o menos. Y acordate que tenemos una larga tradición en apropiarnos de palabras que deberían incluirnos a todos. Sería muy largo enumerar ejemplos, pero lo que está en curso ahora es lo “Nacional y popular” como propiedad de un sector, y “La Libertad y la República” casi escrituradas a nombre de otro. De modo que quien se oponga a uno u otro será un pérfido apátrida antipopular autoritario y nada republicano, según corresponda. Se trata de una grave alteración en el equilibrio estructural de la conciencia astral inmanente. Como quien dice, una cabronada. 

Y claro, en realidad la charlatana esta no dijo nada nuevo, pero lo vendió como que todo es culpa de fuerzas externas e inmanejables. Curiosamente parecido a lo que hacen muchos políticos, hay que decirlo. Pero bueno, seguiremos trabajando para desentrañar los misterios argentinos, porque lo nuestro es un sacerdocio. ¡Buen año para todos!