El sector farmacéutico y de la salud están a punto de lograr uno de los mayores hitos de la historia de la medicina. Tres importantes laboratorios (Roche, Merck y Sanofi) están por probar una combinación de drogas capaces de combatir muchísimos tipos de cáncer.
Algunos tipos raros de cáncer y otros más comunes, como el de mama, de pulmón, hígado y próstata, son los que este proyecto estaría en condiciones de curar. Para ello, claro, deben realizarse una variedad de pruebas suficientes como para conocer si el método funcionará, pero los pronósticos son optimistas.
Los laboratorios mencionados anteriormente trabajan para desarrollar sus propios fármacos, que permitirían restablecer el funcionamiento normal que tienen las células para autodestruirse cuando su ADN está dañado de forma irreparable.
El mecanismo, vital para el organismo, se ve alterado con la aparición de células cancerígenas. Éstas impiden que actúe la proteína P53, la cual lo pone en funcionamiento.
Tal como explica Infobae, la inhabilitación que esta enfermedad provoca en la P53 funciona de dos formas: directa, que es cuando la altera a través de una mutación, e indirecta, que lo hace al adosarle otra proteína celular (la MDM2) que la bloquea.
Durante los últimos 20 años, los científicos se han obsesionado con lograr reanimar esa proteína para permitir la muerte de las células dañadas. Los trabajos para reparar el gen que se altera con la mutación nunca dieron resultados, de modo que se avanzó con intentos para separar a la P53 de la MDM2, para que la primera funcione. Y allí es donde se lograron progresos significativos.
El laboratorio Sanofi tuvo el primer resultado en 2009. Fue con un compuesto que actuó de manera favorable sobre ratones que padecían sarcomas, una variedad de cáncer que aparece en huesos, nervios y músculos.
Roche se convirtió en la primera farmacéutica en probar las drogas en humanos. Tras los estrictos requerimientos que pusieron las autoridades de los Estados Unidos y América Latina, trabajó arduamente, demandándole tres años encontrar una dosis lo suficientemente fuerte como para que muestre algún efecto.
Según indicaron fuentes científicas del laboratorio multinacional, distintas biopsias y otros exámenes revelan que las células de los pacientes a los que se les están aplicando se están muriendo, como deberían.
En estos últimos meses, Merck comenzó a probar su versión de las drogas en pacientes con leucemia mieloide aguda, uno de los tipos más comunes, mientras que Sanofi comenzó a realizarla sobre pacientes con liposarcoma.