El acuerdo al que arribaron Argentina e Irán en Etiopía para que jueces y fiscales argentinos puedan interrogar en Teherán a sospechosos de haber cometido el atentado a la AMIA en el marco de una “Comisión de la Verdad”, ha sido considerado histórico por la presidenta Cristina Fernández, pero ha desatado una andanada de críticas internacionales de consecuencias imprevisibles.
Desde que se ha cedido la soberanía hasta que la diplomacia argentina es manejada por las cancillerías de Cuba y Venezuela, se ha escuchado y dicho de todo esta mañana.
Las repercusiones más crudas provienen de la propia AMIA, la DAIA y del Estado de Israel. Las organizaciones judías dijeron que "la conformación de una comisión de la verdad no está contemplada por las leyes argentinas que regulan el proceso penal, lo que implicaría una declinación de nuestra soberanía y un reconocimiento de que las conclusiones a las que se llegó en la investigación judicial, y que dieron lugar a los pedidos de captura de Interpol, no son la verdad" dijeron.
Hay que recordar que la justicia argentina ya llegó a un dictamen que señala como sospechosos a funcionarios, ex funcionarios y militantes islámicos del régimen que gobierna Mahmud Ahmadineyad. Para los fiscales argentinos, Teherán y el Hezbollah estuvieron tras la masacre en la AMIA. Interpol juzgó suficientes las pruebas pero el gobierno iraní las rechaza, porque cree que fueron aportadas por Israel y EEUU.
“Es como hacer un acuerdo con Hitler” dijo un diputado de la oposición esta mañana a MDZ.
Héctor Timerman, el canciller, quedó en el ojo de la tormenta tras la firma de un acuerdo que retrocede y que significa un papelón internacional, además de que no ayuda a encontrar la verdad.
Personaje del día: Héctor Timerman
El acuerdo con Irán para investigar a los acusados del atentado a la AMIA recibe en estos momentos duras críticas internacionales y de entidades judías. ¿Quién maneja la diplomacia argentina?