Caminar por la ciudad y encontrarse con una rata o un pericote es tan común como hallar un perro o un gato. Algunos esquivan el término invasión; sin embargo, el ingeniero agrónomo Dardo Mur explicó que se trata de una plaga y que se convive permanentemente con estos roedores.
Frutos de los árboles, enredaderas, contenedores de residuos, cables gruesos, agua, basura en las acequias, todo conforma un ambiente propicio para que roedores se alimenten y reproduzcan de manera constante.
El ingeniero agrónomo, Dardo Mur, dialogó con MDZ Online y especificó que las ratas “son una plaga porque son dañinas. Roen cables y hacen que determinados equipos dejen de funcionar, roen mangueras de motores y hacen que los vehículos no funcionen, roen puertas, metales y hacen daño”
En esa línea conectó los incendios que suelen producirse en fábricas o industrias de noche y en días feriados, momento propicio para las ratas, suelen conectarse con la actividad de los roedores. “Roen los cables, generan un cortocircuito y eso provoca el siniestro”, especificó.
Sin embargo, sostuvo que en tanto “el roedor se mueve de noche y a contrarreloj del humano hace que no sean tan evidentes los problemas que causan”.
Mur explicó que si bien se está frente a una plaga, no es algo extraordinario sino que se convive permanentemente con ratas y habitan los lugares más impensados.
La presidenta de la Fundación Cullunche, Jennifer Ibarra, prefirió esquivar el término plaga aunque resaltó que a medida que aumenta la cantidad de población sube la cantidad de roedores y vinculó el tema con la basura que la misma gente tira en lugares inadecuados.
"No hay una invasión, las ratas conviven con nosotros porque les brindamos todas las oportunidades que necesitan para vivir, las encontramos en áreas urbanas y semi urbanas”, precisó.
Ibarra explicó que hay conductas en la sociedad que se vuelven favorables para que la rata se reproduzca incesantemente.
“Desde sacudir el mantel en la acequia hasta tirar basura de todo tipo en cualquier lugar, todo ello permite que la rata tenga alimento seguro. La gente se queja y reclama al municipio pero lo cierto es que esto es una responsabilidad compartida”, resaltó Ibarra.
Curiosamente, se manifestó más allá del exterminio y dijo que, contrariamente a lo que suele creerse, las ratas son necesarias dentro de la fauna urbana.
“Si no hubiese roedores sobre todo en alcantarillas se acumularía gas metano, las ratas ayudan a que el metano se libere”, agregó la presidenta de Cullunche.
Por su parte, el veterinario Juan Manuel Tejada integrante de la División de Zoonosis que depende del Ministerio de Salud comentó que no reciben una considerable cantidad de denuncias por parte de los municipios en relación a la presencia de ratas.
Tejada comentó que es “baja la casuística” de denuncias por roedores en comparación a la que se recibe por vinchucas o palomas. Sostuvo “no hay una plaga” de roedores aunque comentó que “se está trabajando en capacitar a los médicos sobre las enfermedades que transmiten las ratas para prevenirlas”.
Las patologías en cuestión son, según detalló, virósicas como la leptospira, bacterianas y parasitarias.
En este sentido, Mur especificó, más allá de las enfermedades que puede transmitir esta especie, el factor psicológico del temor que infunde la presencia de ratas, la contaminación a partir de la orina y la materia fecal, la mordedura en niños en lugares como orejas, nariz y dedos. Asimismo, comentó que los roedores albergan pulgas en su cuerpo que también las transfieren a las personas.
Las zonas más afectadas son, de acuerdo a lo que especificó la presidente de Cullunche, el microcentro donde existe una mayor cantidad de locales de comida y el nivel de residuos es mayor.
¿Qué hacen los municipios?
El ingeniero Mur opinó que no hay un programa sistemático de control de roedores y sostuvo que los municipios actúan por reacción a la demanda de los vecinos.
“Los municipios actúan como reacción al cuestionamiento de vecinos cuando se alarman por la presencia de ratas. Quizá alguno tenga un cierto stock de productos y cuando surge algún brote van a la zona y reparten cebos entre los vecinos y eventualmente hacen alguna campaña”, explicó.
“Pero no veo que haya un programa sistemático de control de roedores”, postuló Mur.
En Luján de Cuyo, por ejemplo, el veterinario Diego García que dirige la División de Zoonosis del municipio explicó que el área ha estado olvidada durante gestiones anteriores y que desde que asumió –hace cinco meses- han recibido cerca de diez denuncias alertando sobre la presencia de pericotes. Asimismo explicó que la problemática se trata en forma complementaria con servicios públicos y recolección de basura.
Manuel Godoy, jefe de Zoonosis de la Dirección de Fiscalización y Control del municipio de Godoy Cruz, precisó que es una de las pocas municipalidades que tiene una política pública desraticida.
“El año pasado hemos desratizado 224 edificios públicos, ya sean municipales, provinciales o nacionales, y 1.554 pedidos en la vía pública, lo que significan 62.254 metros lineales de acequias. Todo esto con profesionales que saben cómo actuar frente a esta situación”, señaló.
Godoy explicó que al año se utilizan desde la Municipalidad, 700 kilogramos de raticidas en espacios públicos y por pedido de los vecinos.
En otro orden el director de Fiscalización y Control del municipio, Natalio Derinovsky, resaltó que en 2012 también se notificó a 137 dueños de terrenos baldíos para que desinsectaran, desratizaran y limpiaran estos espacios, de los cuales cumplieron 55.
Ante la necesidad de cuidar la salud y la seguridad de los vecinos, el resto los realizó la comuna. Otra de las medidas que ha ayudado a combatir las ratas ha sido los 17.197 metros lineales de revestimiento de acequias que se hicieron el año pasado”
“Es indispensable que todos sepamos que somos responsables a la hora de combatir las plagas y para esto es necesario cuidar la limpieza de la vía pública, el municipio por su parte, y los vecinos por la suya”, comentó Godoy.