Acompañaba todos los días a su dueña María a la iglesia y la esperaba hasta que la misa terminara, la señora ya anciana, murió pero Ciccio sigue esperando ver a su dueña. Es tal el cariño del animalito que todos días espera y espera.
El cura párroco lo dejó ingresar a la iglesia y lo adopó. El perrito participa de bautismos, misas y casamientos. La gente del pueblo lo alimenta y da de beber, pero todos están de acuerdo en que necesita una familia que le de cariño por eso se moviliza a través de las redes sociales para conseguir un buen hogar.