Dieron de alta al obrero que tuvo un clavo en su corazón

El joven había ingresado al hospital de Florencio Varela por una grave herida en el pecho, causada por la incrustación de un clavo. No tiene secuelas.

Foto: Télam
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Jonathan Rodríguez, el joven al cual se le incrustó un clavo en el corazón, fue dado de alta en el día de ayer. El joven  aseguró que le dieron "una nueva vida" en el hospital El Cruce-Néstor Kirchner, de la localidad bonaerense de Florencio Varela.

En declaraciones a Télam, Rodríguez afirmó que "me siento muy afortunado de estar vivo y agradezco al hospital, porque la verdad que es un lujo y me siento de diez. Un clavo casi me cuesta la vida, pero gracias a los doctores, gracias a este lugar, volví a nacer".

El joven fue intervenido de urgencia luego de que un clavo de ocho centímetros de largo le atravesara el pecho y penetrara cinco centímetros adentro del corazón, como consecuencia de un accidente de trabajo ocurrido en la fábrica de pallets donde trabaja, en la localidad de Cañuelas.

La cirugía duró más de dos horas y permitió cerrar totalmente la herida, sin dejar ningún tipo de secuelas.

el cirujano cardiovascular Marcelo Nahin, jefe del cuerpo médico, explicó que este tipo de casos "son extremadamente raros: es el primer caso en Argentina  y el cuarto con sobrevida en el mundo".

El médico contó que su corazón latió durante 9 horas con ese clavo adentro. "Si tenemos en cuenta que el corazón late 80 veces por minuto, latió 40 mil veces con el clavo y podría haber sucedido que tuviera una lesión valvular", algo que finalmente se comprobó que no existía porque el órgano, una vez suturado, estaba "estructuralmente intacto".

"Durante los primeros 30 días le vamos a pedir que no haga deportes y se cuide un poco, pero el corazón ya no tiene ningún tipo de lesión. Lo único que tiene que hacer es cuidar el hueso para que se consolide la fractura que nosotros hicimos en la intervención", explicó.

Jonathan contó que hasta llegar al quirófano nunca perdió el conocimiento a pesar de que sintió "un gran ardor que cada vez se enterraba más".

"Me acuerdo de todo. Los médicos me dijeron que mi situación era muy grave, que estaba muy complicada la cosa, pero que iban a hacer todo lo posible. Gracias a ellos estoy vivo", agradeció el joven.

El clavo fue disparado por una pistola neumática, mientras era manipulada por un compañero de trabajo de Jonathan.