La temperatura ideal para todo organismo ronda entre los 24 y 25 grados. Cuando la marca máxima supera los 36 grados, térmica promedio normal del cuerpo, éste debe trabajar sobremanera para adaptarse al medio. Bebés y adultos mayores son los más vulnerables. Existen dos tipos de golpe de calor: activo y clásico; aquí la palabra de especialistas.
Sed, piel seca y roja, temperatura corporal superior a 40 grados, deshidratación, cefalea, trastorno de conciencia, calambres, vómitos y diarrea son síntomas relacionados con un golpe de calor.
En casos extremos, un golpe de calor puede derivar en un estado de coma e incluso en la muerte. Hay dolencias que si bien no están directamente relacionadas con el golpe de calor, son, según los especialistas de la Salud, consecuencias del calor en exceso. Tales afecciones son la diarrea, el vómito o la gastroenteritis.
Resguardar a los más chicos de la exposición solar y de las altas temperaturas, además de ofrecerles agua todo el tiempo, es otra de las recomendaciones.
Existen dos tipos de golpes de calor, uno activo y el otro clásico o pasivo. El primero afecta a quienes en horarios donde se registran las marcas más elevadas -la siesta- afrontan tareas de excesivo esfuerzo físico, según explicó el doctor Alejandro Saracco. El segundo tipo de golpe de calor, conocido como pasivo o clásico suelen experimentarlo las personas adultas mayores y los bebés.
En el Hospital Central de entre 250 y 300 consultas diarias en la guardia, 10 de ellas tienen que ver con golpes de calor experimentados, en su mayoría, por personas adultas de entre 40 y 60 años de edad, según lo precisó el Jefe de la Guardia, Juan Moyano.
Por su parte, en el Hospital Notti explicaron que, en lo que va de esta semana, no se han registrado consultas por tal afección.
“Cuando la temperatura externa e ideal se supera –los 24 y 25 grados- aumenta la transpiración corporal y si encima los niveles de humedad ambiente son elevados, la sudoración no alcanza a evaporarse” con lo cual uno se expone a sufrir un golpe de calor, comentó Saracco.
“Con varios días de alta temperatura y alta humedad el paciente comienza a acumular un déficit de eliminación de temperatura”, agregó.
Los adultos mayores tienen menos desarrollado el mecanismo de termorregulación.
La doctora Silvia Pesle, gerente asistencial del Hospital Humberto Notti, comentó que el cuerpo humano es propenso a sufrir un golpe de calor cuando la temperatura exterior supera la marca en promedio normal para el organismo.
“Cuando la temperatura ambiente supera a la temperatura corporal, los 36 grados”, uno está más proclive a experimentar un golpe de calor, explicó Pesle.
En coincidencia con Saracco, Pesle enfatizó que quienes se ven más perjudicados por las jornadas de calor excesivo son niños y ancianos.
“Ancianos y niños son quienes poseen menor cantidad de agua corporal total, por ello son quienes más sufren las altas temperaturas. Además tanto los abuelos como los bebés no pueden expresar que necesitan agua. De ahí que hay que ofrecerles líquido –agua mineral o hervida- permanentemente”, especificó la doctora.
Saracco explicó por su parte que los abuelos y las criaturas menores a un año son quienes experimentan un mecanismo de autorregulación térmica menos desarrollado.
“Los adultos mayores y los niños tienen menos adaptados los mecanismos de termorregulación”, agregó Saracco.
Síntomas, de menor a mayor gravedad, que deben considerarse:
-Piel roja y seca
-Temperatura corporal superior a 40 grados
-Sed, signo leve de deshidratación
-Calambres
-Anorexia
-Cefalea
-Vómitos y diarrea, otras formas en las que el cuerpo manifiesta la pérdida de líquido
-Trastornos de conciencia
Según explicó Saracco en los casos extremos un golpe de calor puede derivar en un estadio final en un estado de coma e incluso muerte.
Pesle añadió que los casos de gastroenteritis se incrementan en épocas de mucho calor sobre todo en niños. Si bien dejó en claro que esto no es una consecuencia directa del golpe de calor, explicitó que sí tiene que ver con la refrigeración y conservación inadecuada de los alimentos que se ingieren.
El ejercicio físico debe dejárselo para horarios de la noche o en la mañana bien temprano.
“La gastroenteritis es muy frecuente en esta época de calor. Vómitos y diarreas suelen advertirla. La ingesta de alimentos que no están bien conservados, en los cuales se alteró y rompió la cadena de frío o que no han estado bien refrigerados suele provocarla”, especificó la doctora.
¿Cómo prevenir el golpe de calor?
-Hidratación adecuada
-Ropa liviana
-Resguardar a los chicos de la exposición al sol y del exterior durante la franja horaria más complicada –la siesta-.
-No automedicarse
-Ofrecer líquido constantemente al adulto mayor y al niño
-Evitar el esfuerzo físico en horarios donde el calor es mayor.
-Ajustarse a una dieta balanceada, rica en fruta y verduras
Pesle indicó de acuerdo al rango etario la cantidad de líquido que debe ingerirse:
-Bebés: el líquido lo incorporan a través de la lactancia.
-Criaturas menores a un año el agua no llega al litro, entre 300 y 500 centímetros cúbicos.
-Edad pre-escolar: cerca del litro, 700 centímetros cúbicos.
-Personas de mediana edad: la cantidad de agua debe exceder los 2 litros sobre todo en jornadas de altas temperaturas.
-Adultos mayores: entre litro y litro y medio.
Sobre la hidratación, el doctor Saracco explicó que en momentos de excesiva actividad el cuerpo tiene a perder un litro de agua por hora a través de la sudoración. De allí la importancia de incorporar más de dos líquido de agua de modo tal que se evite la deshidratación y pérdida de sales.
Sobre este último punto, la pérdida de sodio, el doctor recomendó incorporar el consumo de aguas isotónicas.
Especialistas consultados:
Doctora Silvia Pesle, gerente asistencial del Hospital Humberto Notti.
Doctor Alejandro Saracco, del Programa Provincial de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares.
Jimena Catalá