Adiós al "Papito Barloa"

Una sanguchería de alto contenido cultural fue presa del fuego. En él, se reunía la bohemia, los obreros, algunos millonarios con veleidades, académicos de fuste y la flor y nata lasherina.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

El "Papito Barloa", la sanguchería con más onda de la provincia, se incendió alrededor de las cuatro y media de la mañana.

Se trataba de un espacio referencial para la bohemia y el relajo de las artes. También para la personalísima fusión del típico obrero lasherino, mezclado con rubias conchetas, músicos famélicos y hasta algunos millonarios en plan de acercamiento a las temidas clases populares.

Su dueño, el ex boxeador "Papito Barloa", supo darle una identidad irrepetible y, por cierto, además hacer muy buen dinero con él, pues el sitio siempre, siempre, estaba repleto.

¿Cómo no extrañar, hasta que otra vez abra sus puertos, los inmejorables lomitos a las brasas de lugar, con cerveza bien helada o la porción de chinchulines con vino de mesa?  

Según parece, el fuego comenzó cerca de las 4.30 de la mañana y, si bien, se desconocen las causas que lo urdieron, todo rápidamente fue espectáculo.

El  sitio se encontraba abierto y nada se pudo hacer: ni la gente del local ni los clientes y, luego, ni los bomberos pudieron detener la ferocidad de las llamas.

El "Papito", fiel a su estilo, se ha tomado el asunto con buena onda y optimismo. De hecho, aseguró que, "hoy mismo", comienza la reconstrucción del lugar.

Ojalá conserve su encanto lasherino. El "Barloa" es un espacio donde una linda parte de la historia de Mendoza se ha escrito, lejos de los claustros y de los lugares comunes del lujo y sus vulgaridades y de las modas y sus collares de colores.

Estaremos en guardia, atentos, para la primera tanda de lomos del futuro nuevo "Papito" Barloa.

Ulises Naranjo.