La belleza es la suspensión de todo pensamiento. Sucede así: te quedás contemplando algo con todos los sentidos confluyendo en un punto y sin reflexionar al respecto. Pues bien, de todas las mierdas de este mundo, resulta que el arte es una de las más atractivas.
Aquí tenemos, por ejemplo, a Sara Torres, la belleza misma de las cosas, una de esas personas que –sin dejarte margen de dudas– dejan el mundo siempre mejor de cómo lo estaba cuando se toparon con él.
Actriz y de las buenas, dichosos de aquellos pocos que, por poner un ejemplo, la vimos, hace unos veinte años atrás, a Sara Torres y Silvia Del Castillo, bajo dirección de Walter Neyra, hacer obras de teatro de Samuel Beckett o Fernando Lorenzo.
Aquello, atravesado por esta ingenuidad intrínseca de los recuerdos, era la máscara en sí misma de la expresión artística, una verdadera actitud ante la vida, que a tales cosas te obliga Beckett, Lorenzo y el teatro.
Ante el espanto de aquellos ’90 en Argentina, nada mejor había que hundirse en Beckett y desde allí mirar el mundo. Y nada mejor que de la mano de Neyra y a bordo del talento de Torres y Del Castillo, dos de las mejores actrices que ha parido Mendoza.
Pues bien, Sara, hace quince años, un buen día se fue a vivir a España. Y ahora ha vuelto, para que charlemos, como siempre, como si no hubiera pasado el tiempo. Vamos a ella.
Quién es Sara
“A los 17 años, vivía en Maipú y no sabía qué hacer y empecé teatro en El Taller, con el Flaco Suárez. Y ahí nomás empecé a trabajar con gente muy talentosa como Víctor Arrojo, Sandra Viggiani, Daniel Posada, Noemí Salmerón y Pinty Saba. Después, vinieron las obras con Walter Neyra”, inicia ella. “Después, bueno, a veces uno toma decisiones, pero otras veces, la vida toma decisiones por vos. A mí me pasó lo segundo. Me fui de “mi” Maipú, de “mi” Mendoza a España a hacer un doctorado y me terminé quedando”, completa.
Dice el CV que es Licenciada en Arte Dramático y Profesora de Arte Dramático por la Facultad de Artes, Universidad Nacional de Cuyo, (1992) y que, en 2003, obtiene la Homologación del título universitario por la RESAD (Real Escuela de Arte Dramático de Madrid). Dice también hizo cursos de doctorado en “Teoría, Historia y Práctica del Teatro” en la Universidad Alcalá de Henares, (1997- 2002) y que es “Experto en Coaching Personal” y “Experto en Inteligencia Emocional” por la Universidad Camilo José Cela (2010), pero, bueno, mejor que lo cuente ella.
“El natural desgaste que me produjo el teatro me fue llevando a lo audiovisual. Hoy, de a poco, estoy volviendo a lo teatral; hice una obra en Mendoza con Marcelo Lacerna y en España estoy dirigiendo una obra en cartel. Después de mucho experimentar en lo mío, me he convertido en profesora de teatro y coach de actores y soy co-fundadora y profesora de actuación en La Compañía Cine, un espacio para el desarrollo y las habilidades audiovisuales y actorales, que, debo decirlo, ha ganado prestigio en España”, comenta.
Ha participado como actriz en más veinte montajes de los que destacan en España: “Histeriotipos”, Sala La Escalera de Jacob, 2012, “¿Pero quién mató al teatro?”, dirigido por Joaquín Oristrell, 2002, “El niño del Hospital Italiano”, Sala Cuarta Pared, 2002; “Antes del desayuno” de O´Neill, Compañía Versión original, 2001; “Criminal” dirigido por Guillermo Heras, Compañía Nuevo Repertorio, 2000 y “La modestia” de Rafael Spregelburg , Casa de América, 1999; “La frontera”, Casa de América, 1998.
Digamos también que la mendocina Sara Torres, en los últimos años, ha logrado hacerse sitio en la dura industria del cine y la televisión españoles. Algunas de las series y films en los que ha trabajado: “El porvenir es largo”, (serie de Televisión Española), “Cazadores de hombres” (Antena 3) y “Eva y Kolegas”, serie para televisión digital.
“En Mendoza, había trabajado sólo en un par de cortos, pero en España se me voló la cabeza con el cine y el televisión y me metí con esto de ayudar a los actores a preparar sus personajes. El coach de actores es una figura muy reconocida y respetada en el mundo audiovisual. Sucede que la industria audiovisual es una maquinaria muy compleja, sin embargo, el actor siempre está solo”, sigue Sara.
La perplejidad y la cultura
“Me encanta venir a Mendoza. En estos últimos años está pasando de todo. Hay mucha más actividad cultural, mucha más movida que la que se observa en Europa. Pasan muchas cosas y van a pasar muchas más todavía. Las políticas que ha habido son muy buenas y el cambio es sustancial. Todo lo que está pasando era impensable en los ‘90”, asegura la artista.
“Al fracaso del sistema capitalista, hay que agregarle la tremenda revolución que supone Internet. Antes decíamos ‘hagamos una obrita de teatro’. Ahora, veo que en Mendoza todos están trabajando, todos filman, editan y se están produciendo películas, documentales, series, de todo. Esto es fantástico. Se ha democratizado la cultura, el país es más federal y hay más espacios que antes para las producciones”, considera.
- ¿Y cómo ves la crisis europea, sobre todo, la española?
- La gente está perpleja. Tienen que sobrellevar algo que no entienden. Hay toda una fantasmática al respecto. Ellos vienen de un estado de bienestar y ahora, descubren que no tienen entrenamiento en crisis y nadie quiere hacerse cargo de lo que pasa. Lo peor del caso es que ha subido al gobierno lo peor de la derecha. Y no saben qué hacer. Sólo atinan a tensar mucho la cuerda y no saben si la cuerda va a resistir. Yo, como buena argentina, no lo vivo con tanta desesperación.
Ulises Naranjo.