Un estudio de la Universidad de Indiana demostró que sólo uno o dos de cada cien nenes tenían problemas que por su gravedad requirieron tratamiento específico o cirugía.
Hay algunos signos que debés remarcarle a tu proveedor de atención médica para ayudar a solucionar las cosas. Por extraño que parezca, la intensidad del dolor no es necesariamente el tema más importante. El gas atrapado en una vuelta del intestino puede causar gritos repentinos e inconsolables en un chico que se retuerce en el piso pero que no tiene fiebre ni vomita y se recupera con un baño tibio relajante.
En cambio, es más probable que un dolor que aumenta durante varias horas y hace que el chico no quiera pararse derecho ni te deje tocarle su panza sea una señal de un problema grave. Otros signos preocupantes son:
Dolor abdominal acompañado de fiebre alta.
Vómitos, especialmente de una sustancia marrón, verde o amarilla o con sangre.
Abdomen distendido: que esté tenso e hinchado, que le sobresalga más de lo normal.
Dolor al orinar.
Sangre o pus en la orina, u orina de color marrón oscuro.
Sangre o pus en las evacuaciones. Informá acerca de estos síntomas a tu proveedor de atención médica inmediatamente.
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Cuándo tenés que prestar atención al dolor de panza
Aunque los dolores de panza son una queja común en los chicos (la causa del 5% al 10% de todas las consultas al médico o a los centros de emergencias), rara vez son motivo de preocupación. La mayoría de las veces se deben a un caso de gripe y desaparecen en un par de días.