Una gran parte de la población mundial ya se alimenta de insectos. Las orugas y las langostas son populares en África, las avispas son una exquisitez en Japón y, en Tailandia, los grillos forman parte del menú. Por extraño que parezca el incremento de precios en carne y pollo hace que alimentos básicos deban buscar reemplazo. Entre los nuevos postulantes, las algas, los insectos y la carne de laboratorio es una opción utilizada por más de uno.
Según Morgaine Gaye, futurólogo alimentario, los insectos tienen una alta probabilidad de convertirse en un alimento básico.
Estos tienen un valor nutritivo semejante al de la carne y son una fuente importante de proteínas, de acuerdo a investigadores de la Universidad de Wagenigen, en Holanda.
Además, el costo de criarlos es mucho menor en comparación al ganado, consumen menos agua y su huella de carbono no es significativa. Y, por si fuera poco, existen 1.400 especies comestibles.
La idea no es presentar a los insectos en el plato tal como se ven, sino preparar albóndigas o salchichas con ellos. "Los grillos o los saltamontes pueden molerse y usarse como ingredientes para preparar comidas, como por ejemplo hamburguesas".
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