El negocio de la comida orgánica, al menos la que se vende en los supermercados, es una "enorme fantasía", porque proviene de una industria que intenta captar al consumidor y venderle un producto "beneficioso para su salud", generalmente a precios más altos. Si bien en Argentina el consumo de productos orgánicos todavía no se encuentra en auge, ya es toda una tendencia internacional.
Sin embargo, esta forma de alimentación más sana y con mayor conciencia social, no es más que un plácido y frívolo autoengaño. Las mismas compañías que producen alimentos llenos de aditivos y conservantes, son las que tomaron las riendas del mercado orgánico.
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El multimillonario negocio de la comida orgánica
Las corporaciones alimenticias de las que escapan los adeptos a la comida orgánica son las mismas que controlan este gran mercado. Muchas personas están dispuestas a gastar de más por la etiqueta de "orgánico", creyendo que son alimentos más sanos y beneficiosos para la salud.