La planta atómica Doel-3, situada en Bélgica, fue cerrada en junio tras detectarse fisuras en las vasijas que contenían el combustible nuclear. Las vasijas de Atucha I fueron construídas por la misma empresa, y según organizaciones ambientalistas que denunciaron la condición, esto supondría un gran peligro potencial para los alrededor de 22 millones de argentinos que viven alrededor de la central.
Según explicaron Juan Carlos Villalonga, de la ONG Los Verdes, y Mauro Fernández, de Greenpeace, han reclamado a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) para que arroje luz sobre la situación de Atucha I, y hasta el momento no han recibido respuesta. En Bélgica la planta nuclear Doel-3 sigue cerrada.