"El consumo moderado de alcohol durante el embarazo no parece influir en el desarrollo neuropsicológico del niño", resume Ulrik Schiøle, catedrático de Ginecología del Hospital Universitario Aarhus (Dinamarca).
Los estudios de Schiøle indican que "los niños nacidos de madres que tomaron entre una y nueve unidades de alcohol (una unidad, en este caso, son 12 gramos) a la semana o que cometieron algún exceso son tan inteligentes como los hijos de las madres abstemias".
El problema es que, "hasta la fecha, la literatura científica, incluyendo este estudio, no establece un nivel seguro de consumo de alcohol durante el embarazo", señalan los autores en las páginas de 'BJOG'. Por eso, las guías clínicas de muchos países recomiendan a las gestantes no consumir nada de alcohol.
En opinión de los autores, este sigue siendo el consejo que hay que dar a las embarazadas. Pero existe un "problema" y es que "muchas embarazadas que han estado bebiendo pequeñas cantidades de alcohol o que han cometido algún exceso alcohólico durante los primeros meses de gestación -antes de que conocieran su estado- se sienten culpables sin razón".
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