Los vecinos de El Bermejo presumimos con razón de todo cuanto nos rodea, somos ciudadanos de una postal que gratifica los sentidos. El silencio y las arboledas son la envidia de todo citadino, tenemos tierra y como los gorriones nos bañamos en ella. Ni las humeantes fogatas de hojas han podido con los azahares del pago. Aquí, los pajaritos cantan más fuerte, la luna es más grande y las abejas no son una entelequia. Mire, ni la histórica desidia del municipio ha podido hacer mella en el sentimiento de pertenencia.
Pero lo más importante son las personas, y de la mucha gente linda que nos habita, "Pocho" es un entrañable artesano de las relaciones, un poeta del cariño. Da la impresión de que su emprendimiento familiar es una simple excusa para cultivar el afecto. Siempre una sonrisa, la palabra amable y el oído atento. Hay tipos que predican con la verba y otros con el ejemplo, los primeros convencen pero los segundos además de persuadir, son queridos y valorados, el Pocho pertenece a este último grupete.
"Enorme Pocho"
Alberto Monetti, dirigente radical da su opinión sobre el pollero.