"Me falta conocer Barloa"

El chef Pablo Barbero habla sobre el circuito gastronómico de Mendoza. Confiesa que probó los choripanes que se hacen cerca de la cancha del Tomba y que le encantaron unas empanadas mendocinas que hace una adorable viejita en Tupungato.

Pablo Barbero es un chef cinco estrellas pero con gustos simples. Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Pablo Barbero es un chef cinco estrellas pero con gustos simples. Foto: Pachy Reynoso/MDZ

En Twitter: @GemaGallardo

-¿Qué te parece el circuito gastronómico de Mendoza?

-Me sorprendió. Yo conocí Mendoza el mismo día en que llegué a trabajar y me parece una ciudad hermosa. Me preguntaba cómo sería la gastronomía acá y fue sorprendente porque, justamente como vos decís, tienen un circuito gastronómico muy fuerte. Hay muchos lugares nuevos que son muy buenos. Además,  la provincia tiene varios puntos icónicos para la gastronomía del lugar como es lo de Teresa Barbera, lo de Francis Mallmann, lo nuevo de Vanina Chimeno, que es genial.  También está la cocina de Pablo del Río. Tenés un montón de personalidades jóvenes muy buenas, lo que hace tendencioso que haya un muy buen circuito. Creo que entre eso, más la hotelería de los hoteles cinco estrellas, colabora. Además, hay mucha gente que ha comenzado a descubrir las cocinas de los hoteles y se da cuenta que no es inaccesible como creen. Es un mito que hay en todos lados, no sólo en Mendoza.

-Si estás muy cansado, ¿pedís un delivery?

-Por supuesto (Risas). En casa de herrero, cuchillo de palo. Cuando alguien se dedica a la gastronomía no quiere cocinar en su casa. Así que nunca falta el delivery de pizzas, empanadas, sushi. No está muy incorporada en Mendoza la comida china o peruana, pero sería una linda opción… Yo he ido a un  par de lugares de sushi y me sorprende que se llenen. Porque por un lado el mendocino es conservador para algunas cosas, pero ya ha incorporado como un hábito ir a comer sushi.

-¿Y un pancho o un choripán?

-Cuando vos cocinás en una cocina del alta gama, después querés probar algo que sea más simple. A veces tenés ganas de despojarte de todo eso y comer algo casero. Fui a probar los choripanes del puente de la cancha de Godoy Cruz, me falta conocer Barloa, que le han hecho mucha fama. Cuando vos llegás a Mendoza y sos cocinero, empezás a investigar sobre la cocina de Mendoza y todo el mundo te habla de las empanadas que hacen ustedes. Nosotros en el  hotel hicimos casting de empanadas mendocinas. Probamos más de 20 recetas de los empleados, no sólo de los que trabajan en la cocina, y las hicimos. La que quedó seleccionada pertenece a uno de los chicos que trabaja conmigo y que es de su mamá. Pero más allá de eso, la mejor empanada que probé fue en Tupungato. Me habían invitado a una finca y le compraron a una viejita que cocina allá que es muy conocida. Son unas empanadas muy chiquititas, casi de copetín. Fue la empanada más rica que comí en Mendoza. ¡Deliciosa! La búsqueda de los sabores y de la identidad no necesariamente la encontrás en las cocinas de alta gama. Si no que la verdad de la comida está en esos lugares que ya son populares para la gente.

-¿Al argentino en general le gusta disfrutar de estos lugares?

-El argentino no come en la calle porque siente vergüenza, es una cuestión cultural. Sólo en el Norte son más del puesto callejero. En las grandes ciudades del mundo se come en la calle. En Nueva York y en Londres, la gente come en la calle. Yo viví en Italia y las mujeres vestidas con miles de euros van con las porciones de pizzas por la calle. Acá somos vergonzosos para comer en la calle.

Mirá este video y aprendé con Pablo a preparar una rápida receta con los ingredientes que tenés en casa.

Producción audiovisual: Danila Bragagnini, en Twitter: @Danibragagnini