El homicidio de Leandro Morales se encamina a quedar impune

Luego de las declaraciones tomadas por la fiscalía y los peritajes en el lugar, no hay indicios de quienes pueden haber cometido el crimen del joven del barrio Grosso de Guaymallén. Pasaría a ser una causa NN.

Leandro Morales. Foto: Facebook
Leandro Morales. Foto: Facebook

En Twitter @mazcurra

Leandro Morales (18) fue interceptado el martes por dos sujetos en la puerta de su casa del barrio Grosso de Guaymallén, cerca de las 22. El muchacho llegaba en su moto y los delincuentes que se desplazaban en bicicleta intentaron robarle el rodado, pero terminaron disparándole a quemarropa en el pecho para luego escapar sin concretar el asalto.

El dramático hecho, que desencadenó en la muerte de Morales en el Hospital Central luego de ser trasladado por un amigo, no tendría una resolución positiva debido a la falta de pruebas con las que cuenta la fiscalía.

Sólo un testigo clave que hasta el momento no haya hablado, o la posibilidad de que con el tiempo alguna información se filtre en el barrio y ayude a la investigación, aparecen como las ventanas al esclarecimiento de un caso que pierde fuerza.



Lo concreto, es que ayer más de diez personas declararon ante el fiscal Diego Lusverti, y todos coincidieron en que debido a que los delincuentes llevaban los rostros cubiertos, no tenían posibilidad de reconocerlos.

Sin embargo, el padre de la víctima, Humberto Morales, señaló que varios testigos coincidieron en que los responsables del crimen fueron unos vecinos conocidos como “los cascotes”, pero que por miedo no lo dicen ante la Justicia. Si bien el hombre aclaró que no hay problema alguno con esa familia, sí teme algún tipo de represalia por contar lo que varias personas afirmaron.

Por su parte, desde la fiscalía  señalaron que la hipótesis de “los cascotes” como autores, la acercó un tío de la víctima por un problema de hace algunos años, el cual no puede ligarse directamente a la muerte de Leandro. Más allá de que la investigación dirigió su atención a estos sujetos, y se evaluará si tienen causas anteriores que den la posibilidad de un allanamiento en busca de pruebas.

Esto traería a la mesa de análisis la posibilidad de que el móvil del hecho pase del asalto a un ajuste de cuentas. Algo que fue desestimado de plano por la familia de la víctima, que ratificó que a Leandro quisieron robarle y que el fiscal confirmó según sus indicios.

Debido a que no hay datos concretos, sumado a que las pericias no arrojaron nada positivo ya que la moto luego del crimen fue tocada por varios amigos del asesinado, e incluso movida de lugar hasta una cochera, la causa se encamina a quedar impune.

El barrio Grosso es por su conformación marginal, conflictivo desde las estadísticas, rodeado por el Lihué y el barrio San Jorge, y la familia Morales espera poder salir de allí. “Tenemos miedo, nosotros ya no podemos vivir acá y queremos mudarnos”, concluyeron.