Dos exoplanetas, uno rocoso como la Tierra y otro gaseoso como Neptuno, evolucionan a una distancia muy reducida uno del otro, un descubrimiento que intriga a los astrónomos que nunca habían observado un fenómeno similar.
Es como imaginar que, en lugar de una Luna llena alzándose en el horizonte, se levantara un planeta gaseoso gigante que parece ser tres veces más grande que ésta, explican los investigadores, cuyos trabajos fueron publicados este jueves en Estados Unidos, en la edición digital de la revista Science.
Ese mundo tan diferente al nuestro existe realmente y se sitúa a unos 1.200 años luz de la Tierra (un año luz corresponde a 9.460.000 kilómetros). Este sistema estelar fue bautizado con el nombre de Kepler-36, en honor a un telescopio espacial estadounidense dedicado a la búsqueda de planetas que están fuera de nuestro Sistema Solar (exoplanetas).
"Estos dos planetas pasan muy cerca uno del otro", indicó Josh Carter, del Centro de Astrofísica de Harvard-Smithsonian, y uno de los autores principales de estas investigaciones.
"Estos (planetas) son los más próximos que jamás hemos podido observar en un sistema planetario", añadió el astrónomo Eric Agol, de la Universidad de Washington.
Los dos planetas alcanzan su punto más cercano cada 97 días en promedio y están separados por una distancia cinco veces inferior a la que existe entre la Tierra y la Luna, lo que se traduce en alrededor de 1,9 millones de kilómetros.
Estos astrónomos descubrieron los dos planetas analizando los datos recopilados por el telescopio Kepler, capaz de detectar un exoplaneta cuando éste pasa por delante de una estrella disminuyendo entonces brevemente su esplendor.
Descubren dos planetas que giran muy cerca uno del otro
Es un fenómeno astrofísico muy curioso, en el que un planeta rocoso -como la Tierra- y otro gaseoso -como Neptuno- y que se sitúan a unos 1.200 años luz de nuestro hogar.