Te disponés a acostarte con ese chico al que tantas ganas le tenés… ¡por fin!, sos feliz, te besa mientras te va quitando la camisa, el pantalón… pero de repente cuando llega al corpiño te corta. Empezás a pensar en mil cosas relacionadas con tus complejos a la hora de hacer el amor y en qué pensará sobre tu cuerpo.
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