Noooo, si lo vieras… Anda hecho una cagada. La cara larga, che. Nada que ver con el jodón que conocemos. Supongo que ya se le va a pasar, pero si no le arreglan el auto, va a ser complicado que se le vaya esa jeta. Imaginate, ¿cuánto hace que venía rompiendo los huevos con el cero kilómetro? Lo tenía entre ceja y ceja. Se le puso en la cabeza que lo quería, y viste cómo es, cuando se le pone en la cabeza algo no se lo saca nadie. Cada vez que pasábamos por la vereda de la concesionaria me decía ese es el que me voy a comprar, ese es el que me voy a comprar. Todo el tiempo esperando cobrar la guita esa que le debían, hasta que le salió, tiqui taca uno arriba del otro le pusieron los tejos, y fue ahí mismo a comprarse el cero kilómetro. Chocho me llamó ese día. Bueno, creo que a vos también te llamó. Y a vos también. Claro, si se puso a llamar a todo el mundo. ¡Me compré el cero, me compré el cero! Y andaba como perro con dos colas. Sí, no me mirés así, como perro con dos colas es más viejo que Matusalén, pero yo lo sigo usando, se me pegó de chico, ¿viste? Mi viejo lo decía siempre. Bueno, lo dice siempre, todavía lo dice, por suerte. La cosa es que al final le entregaron el cero kilómetro. Bueno, vos viniste con nosotros cuando se lo dieron, que nos pasó a buscar para que lo fuéramos a probar, ¿te acordás? No sé, como a la semana fue cuando me lo encontré. Sí, a la semana más o menos, porque fue antes de que nos juntáramos en lo del Pelado, en el asado ese que hicimos por el cumpleaños del Pelado. ¿Que te acordás que en ese asado ya estaba como rompe huevos con lo de la pintura del auto? La cosa es que yo me lo encontré unos días antes, y andaba igual de feliz con el auto, pero me dijo que le hacía un ruidito una de las puertas cuando la abría. Uh, dije yo, este va a empezar como el padre de Mafalda cuando le hace tiqui tiqui el Citroën, ¿te acordás? ¡Cómo no, güevón! Es cuando se compra el Citroën y les hincha los huevos a todos con el tiqui tiqui y al final está dormido y en sueños dice tiqui tiqui. ¡Claro, esa! ¡Viste que te acordás! Así me lo encontré. O mejor, me lo encontré y me dijo lo del ruidito de la puerta, y yo dije oh, este va a empezar como el padre de Mafalda, pero en vez de con un Citroën es con un Peugeot. A los días me lo vuelvo a encontrar, viste que siempre anda medio al pedo por la calle, yo no sé cómo hace la guita que hace si se la pasa el día güeveando por el centro. La cosa es que me lo encuentro y me dice que tenía el auto en el taller, por lo del ruidito en la puerta, ¿viste? Nada, estaba contento porque la agencia le había dado bola en repararlo y le habían convidado un café y lo habían atendido como a un dandi y demás. Entonces yo le dije viste que todo se iba a solucionar, si es una agencia seria, grande, importante y vaya a saber cuántas boludeces más le dije, y se quedó conforme, no porque yo le dijera eso, sino porque estaba contento con la agencia. Pero ese fue el comienzo, hermano. Porque desde ese día que no ha parado. En serio te digo que no ha parado. No sé cómo mierda le entregaron un auto así, porque desde esa vez que lo metió al taller de la agencia por el ruidito de la puerta no ha dejado de tener quilombos con el auto. Vos viste lo que es, detallista hasta el ojete. ¿Sabés qué ha hecho? Una planilla con la fecha, la guita que ha gastado, lo que le hicieron al auto y todo los detallitos. Y qué te digo, de todo le ha pasado. Las puertas que hacen ruido o no cierran, la pintura que se le ha saltado en mil partes, los burletes que se le despegan, la caja de cambio que le salta, el baúl descalibrado. Un quilombo al final el auto. Y lleva copias de la planilla para entregarle a quien quiera prestarle oídos, porque ya no sabe qué hacer. Porque está dentro del año, o sea que la mayoría de las cosas corren por cuenta de la agencia, que ya te digo, no es una agencia de morondanga, es esa bien grossa, pero ya últimamente los dueños lo ven llegar y se hacen los giles, mandan a una secretaria a que le diga que no pueden atenderlo. Y los del taller se le cagan de risa, pobre. Si ni diez mil kilómetros tiene y ya lleva como quince entradas. En noviembre se lo entregaron, y mirá a la altura que estamos y todavía lo siguen vuelteando. Eso sí, se estuvo averiguando y parece que no es al único al que se lo garcaron con un auto hecho mierda de fábrica, porque hay varios más, así que ahí está viendo si va a Defensa del Consumidor o si con los otros garcados que ha descubierto contratan a un abogado para empezar a hacer quilombo judicial. En fin. Por eso les digo, no es que se haya puesto de novio o ande en cualquiera por ahí. Simplemente no puede salir de la depre por el auto de mierda que le entregaron. Así que no se hagan ilusiones, no va a venir, y si lo fuéramos a buscar, seguro que ni nos abre la puerta. Años esperando comprarse el cero y mirá con la que le salen…
Alejandro Frias