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Héctor Antinori es militante social y comerciante ligado a la tornería y el GNC. Nació en Buenos Aires, pero desde hace años vive en Guaymallén. Estuvo en las filas del Partido Comunista y rescata muchos aspectos en la gestión de gobierno de Cristina Fernández.
En el frente de su taller, ubicado en calle Avellaneda casi Capilla de Nieve, tiene una bandera argentina con las siglas de YPF. “Estoy de acuerdo con recuperar todas las empresas que eran nacionales, incluido YPF. Los españoles obtenían las ganancias, no reinvertían y se llevaban la plata afuera. Este es el problema serio de estas privatizaciones…”, dijo en diálogo con MDZ Online.
El hombre admira el modelo cooperativista de Mondragón, usina de proyectos sociales. Y a sus 75 años tiene las energías de un joven de 20. Durante la entrevista dejó deslizar que le gustaría vivir 200 años para poder concretar todos los proyectos que tiene: el traslado de la Capital Federal, el tren aéreo mendocino y el Tren de las Bodegas, entre muchos sueños que el hombre posee.
-¿Cómo fue su infancia?
-Mi papá era tornero y mi mamá, durante la época de la Segunda Guerra Mundial, cosía ropa que juntaba y mandaba en contenedores a España. El grupo se llamaba La V de la Victoria. La idea era juntar diferentes elementos para los republicanos españoles que peleaban contra Franco y los nazis. Lo único que recibíamos de allá eran poesías. Recuerdo que había una canción que se refería a los puentes que los nazis tiraban y decía: “Cien mil veces que lo tiren, cien mil veces que lo haremos, que somos cabeza dura los del cuerpo de ingenieros”. Eso me quedó grabado. Mi familia era muy pobre. Mi padre estuvo muchos años preso y torturado por actuar en los gremios. Adquirió un asma muy jodida en las cárceles de Neuquén y por eso decidimos venir a Mendoza por sugerencia de los médicos.
-¿Cuántos años tenía cuando llegó a nuestra provincia?
-Tenía 25. Llegué a las 3 de la mañana en el coche motor ganz (tren) y a las 5.30 rendí una prueba en la fábrica que se llamaba Ganz Argentina de Torneros.
-¿Cómo era nuestro país cuando usted era joven?
-Siempre fue un país que tuvo cultura de trabajo y desarrollo. Si no hubiéramos sufrido los golpes de Estado estaríamos dentro de los seis países más desarrollados del mundo.
-¿Cómo fueron sus días durante la última dictadura?
-La sufrí, también. El 30 de marzo de 1982, gobernaba Bonifacio Cejuela y trajo gendarmes de Tucumán. Así, en una marcha obrera, éstos tiran contra los obreros y matan al dirigente gremial Benedicto Ortiz y cuando está herido en el suelo, mi papá lo va a levantar y le pegan un balazo en la pierna. Un domingo, yo venía de un asado con mi señora, en un Rastrojero que teníamos. Llegando al puente de Pécora, había un comando de militares, nos tiran y la bala pega en la máquina limpiaparabrisas y le pega a mi esposa en la cara. Fue tremendo aquello.
Antinori militaba en el Partido Comunista. Mirá el video y descubrí por qué dejó de participar activamente en esa agrupación política:
-Luego de dejar el Partido Comunista, ¿qué hizo?
-Me puse a buscar otro modelo. En las cooperativas se pasaba un vídeo de Mondragón (España). Mi señora es italiana y llevaba viviendo 30 años en Argentina, entonces le dije: “Vos te vas a Italia y yo a Mondragón”. Fui para allá y estuve dos días conociendo. Cuando volví, empecé a organizar un viaje con distintos dirigentes políticos, sociales, periodistas y empresarios mendocinos. Cuando conocieron Mondragón vieron el mundo que todos soñábamos, independientemente de toda ideología política. Pero era el mundo de una economía solidaria y con participación de la gente. Yo como presidente de la unión vecinal de esta zona (La Amistad, en Guaymallén), implementé el modelo y buscamos administrar con la gente. Entonces logramos meter una ordenanza que es la 3.440 por administración vecinal. Así, con los vecinos nos poníamos de acuerdo y administrábamos las obras de este barrio. Con esto logramos abaratarlas hasta un 25 por ciento. El sistema funcionó y lo hizo de tal manera que nos sobraba plata. Así con el sobrante, compramos materiales y los fines de semana trabajábamos todos los vecinos y logramos levantar un centro de salud. Hoy, esa sala atiende a 1.200 personas por mes. Con esto demostramos que la participación de la gente puede abaratar los costos, puede controlar y las cosas se pueden hacer.
-¿Qué le parecen los barrios o complejos habitacionales privados?
-Creo que los barrios privados no deberían existir. Son un gueto de la gente rica. Yo no viviría jamás en uno. Acá (señala la zona donde reside) vive gente muy humilde y tenemos perfecta relación. La labor de los que tenemos una mejor situación es ayudar a los vecinos a tener una buena calidad de vida. Nos hemos roto el lomo organizando a la gente y haciendo obras: hemos asfaltado, hicimos un homenaje al Crucero General Belgrano, al boulevard de calle Avellaneda le pusimos René Favaloro e hicimos un monumento en Pedro Molina y Avellaneda en honor a este médico. Yo planteo que hay mártires del sistema y dos del Siglo XX son Lisandro de la Torre y Favaloro. El primero, con los monopolios ingleses con la carne …En la época de De la Rúa; Favaloro se suicido. Salvaron la cancha de Racing y no fueron capaces de salvar a éste... No era el camino, pero era tal la desesperación de este hombre que llegó a esa conclusión (sic).
-¿Qué le parece el gobierno de Cristina Fernández?
-Yo no soy justicialista, no estoy afiliado a ningún partido y no es porque no quiera participar. Yo participo. Este Gobierno ha dado pasos muy positivos en deudas muy pendientes. El tema de los Derechos Humanos ha dado un ejemplo al mundo. Yo no puedo concebir que España, con la cultura democrática que tiene, condene a Baltasar Garzón por destapar los crímenes de la dictadura franquista. Nuestro país ha llegado a fondo, más que ningún otro. En nuestro continente organizaron los golpes de estado las grandes multinacionales con Kissinger a la cabeza y metieron el modelo neoliberal que después continúo, desgraciadamente, con un gobierno democrático como el de Menem. Todo eso retrasó nuestro desarrollo. Por eso creo que el gobierno de Cristina tiene muchos más puntos positivos que negativos y no hace falta tener banderías políticas para apoyarlo. Lo que hacen con frenar la importación está bien. Que hagan cosas acá y desarrollen la inventiva nuestra. Hay que apoyar a nuestra industria.
-Y del gobernador Paco Pérez, ¿qué opina?
-Pérez recién empieza- dice e inmediatamente continúa-, yo he presentado un proyecto en la Cámara de Diputados de la Nación, más precisamente a Heller y a Carmona, para el traslado de la Capital Federal. Creo que hay que trasladarla al medio del país. En estos días me enteré que, en 1.831, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto para poner en Alta Gracia (Córdoba) la capital del país y la vetó Sarmiento. Mi proyecto no es hacer cualquier capital sino que hacer una capital ecoargentina. En ese lugar van a poder funcionar coches eléctricos, bicicletas y trolebuses. Las casas van a tener cocinas eléctricas y la electricidad se va a dar a través de energía solar. Por ejemplo, nosotros en este taller estamos construyendo un tren que va a funcionar con energía solar.
-¿Su proyecto también la ubica en Córdoba?
-Sur de Córdoba o Norte de San Luis. Allí copiaríamos cosas lindas de todo el país. Por ejemplo, las acequias de Mendoza y los frutales de Tucumán. Esto sería lo que nosotros le llamaríamos Ecoargentina. Nosotros podemos dar un ejemplo al mundo con una ciudad ecológica porque el futuro no puede ser lo que nos está pasando con la naturaleza. Nosotros estamos trabajando con un grupo de personas para que los futuros vehículos sean eléctricos, además del tren que va a funcionar entre Gutiérrez y Chacras de Coria y que se va a llamar el Tren de las Bodegas, que sería con fines turístico.
-¿Qué viabilidad cree que pueda tener el proyecto de la nueva capital?
-No sé, pero no hay peor trámite que el que no se hace. Además, tenemos otro proyecto de tren aéreo. Lo que ocurrió es que vinieron los chinos y dijeron que había que hacer un subterráneo y ahí se prendió el intendente Cornejo a hacer el subterráneo de Godoy Cruz hacia el centro. No es mala idea, pero no es la correcta para Mendoza. Entonces, yo lleve un proyecto a diputados y senadores para hacer algo más económico que es el tren aéreo. El tren eléctrico tiene 99,9 por ciento de seguridad, es monorriel, todo se puede fabricar en Mendoza y podemos aprovechar el lugar físico de los canales de riego y así no hay que destruir ningún edificio.
-¿Sería parecido al Metrotranvía?
-Parecido. El Metrotranvía va a tener dificultades con los cruces. El aéreo es más rápido y lleva 250 pasajeros cada uno. Se pueden trasladar en el día, como se hace en Disney, 150 mil personas. Resolveríamos el atascamiento de autos en el centro.
Producción audiovisual: Danila Bragagnini, en Twitter @danibragagnini