De qué hablamos cuando hablamos de timidez

En algún  momento de  la  vida podemos experimentar incertidumbre, ansiedad e inseguridad al conocer a personas nuevas, pero luego  generalmente  nos habituamos  y  nos  sentimos  cómodos. Eso es  la  timidez  una  inhibición natural, pero que no  limita  ni  interfiere  en  nuestra vida  cotidiana. El hombre decía Darwin es  el  único  animal que se sonroja. Pero  es  difícil afirmar si es  inherente  o  no, yo creo que  si  y  que  si es  reforzado  por factores externos  muchas  veces se  convierte  en  una  patología. Es  más, cuando  encontramos  tímidos  en la  familia  puede  que terminemos  observando personas  que terminan  con  TAS (Trastorno de  Ansiedad Social).

Podríamos  pensar  que existen  diferentes grados  y  niveles  y  que  en  un nivel  muy  elevado  interfieren  notablemente  en  la  vida  cotidiana, desde la  posibilidad de  rendir exámenes, de  discutir  con  los  jefes, de  pedir algo, de relacionarse  con  los  pares, de trabajar  con  personas de a autoridad, etc. El  costo de  cada  una de estas  acciones  conlleva un padecimiento  que  muchas  veces favorece  mecanismos de  evitación , escape  o huída.

Estas  personas  se  consideran permanentemente  observados  y  evaluados  por los terceros, llegan  a  sentirse que  tienen  un  auditorio  permanente  que los esta  observando, en  el  colectivo, en la  calle, en  los  grupos de amigos  y hasta  en sus propias casas. Pero ellos  se  dan  cuenta de  que esto es  irracional, que  no es  lógico  y  que están sobre amplificando  las critica de  los  demás.

La  autoestima se  nutre  de  varios  factores:  la  evaluación de  nosotros mismos  y  la de  los  otros  sobre  nosotros  mismos. Es  importante destacar que en general las  personas comienzan  a sentir "Que  lo  que  van a  decir es poco  importante", "QUE ES  MEJOR  QUE  NADIE  LO  MIRE", "que  si  lo  miran lo van a  criticar", etc. Es  por  eso que  poco  a poco  se  sienten muy limitados  y  con  nada  para dar  al  otro. De  ahí  el autoaislamiento.

Por  lo  general cuando están  siendo desmedidas, desproporcionadas  y  cuando limitan  la  calidad de  vida, es  ahí  que  pensamos  que es un verdadero trastorno.

Cualitativamente  son  similares,  hablamos del MIEDO  AL  OTRO  o  una  ALERGIA A LA GENTE,  pero  cuantitativamente  la  ansiedad  social es lo  mas extremo.

La  timidez  se  supera  con un entrenamiento  donde  por  un lado  vamos  a afrontar  las  situaciones  en vez  de  evitarlas  y  con  la habituación a las mismas seguramente  la venceremos. Animarse a pasar por  la experiencia, s i tener  la  necesidad de  controlarlo todo  y sin tener  el exceso de perfeccionismo  que en general  tienen los  que  sufren de  ansiedad  social.

Dr.  Gustavo  Bustamante
DIRECTOR
FUNDACION  FOBIA  CLUB
WWW.FOBIACLUB.COM


TESTIMONIO DE ALFREDO

A los 16 y 17 años cursaba mis últimos años del colegio secundario. Como rasgo de personalidad, todos tenemos una cuota de timidez en alguna situación como por ejemplo hablar en público. Algunos somos más introvertidos y otros más bien extrovertidos. Me costaba hablar o responder ante mis compañeros en tono elevado de voz por temor a la equivocación mientras manifestaba síntomas de ruborizaciòn. Notaba por aquel entonces que algo no estaba bien y deseaba expresarme con más soltura y sin prejuicios. Pasó el tiempo y comencé mi cursada universitaria en donde lo nuevo y desconocido acentuaba mis temores. Lentamente mis síntomas se transformaron en sudoración en axilas y luego se extendió hacia mi rostro. Esto ocurría irracionalmente (sin explicación ni motivo alguno), a veces sí y a veces no dependiendo el grado de vergüenza que me generaba el contacto con alguien y la presencia de terceros. Uno siente que sus palabras, pensamientos y movimientos están siendo evaluados por los demás y que sus síntomas son visualizados y juzgados, empeorando aún más el cuadro.
Ante estos pensamientos negativos, uno comienza a aislarse socialmente y huir de estas situaciones porque no desea mostrar defectos.

Aproximadamente a los 21 años mi madre estaba al tanto de mi realidad y me dio a conocer una charla explicativa que en un programa de TV presentaba el Licenciado Gustavo Bustamante sobre trastornos de ansiedad y fobias. Luego concurrí a una charla pública informativa para aprender más sobre ello sabiendo que yo padecía de estos problemas. Con micrófono en mano, impuesto por el Licenciado Gustavo, brindé mi testimonio a los muchos oyentes presentes en la sala y resultó que me sentí muy cómodo y relajado.

Posteriormente asistí a mi primer consulta con Bustamante quién me proporcionó un panorama muy certero sobre el problema así que me convencí de que debía comenzar el tratamiento en el año 2001.

Durante 9 años consulté y realicé tratamientos de corto plazo con profesionales de la psiquiatría recibiendo medicación sin análisis previos, y sin resultados favorables (ejemplo: yo “tengo este problema doctor”, profesional “bueno, tomà esto y venì a verme en un tiempo”). Me cansaba y suspendía todo.

A los 30 años se presentaron con más frecuencia los síntomas de sudoración. Comencé a evitar muchas situaciones aislándome dentro de mi casa hasta el punto de huir de una cena de amigos apenas entrado al restaurante (mi rostro era una catarata). Cuando estos problemas afectan el curso de una vida normal ya es serio, por eso decidí que era el momento de recurrir a la Fundación Fobia Club.

Si bien mi problema fue diagnosticado como leve, fue muy importante para mí reconocerlo, aceptarlo y tratarlo.

Hoy me arrepiento haber empezado el tratamiento 10 años después de reconocido el trastorno porque hubiera podido disfrutar de la vida de diferente forma. También encuentro respuestas para muchas preguntas sobre mi actualidad, por ejemplo, nunca tuve novia (evitación).
En abril de este 2010 tomé la decisión por mí mismo con el apoyo de mis familiares de iniciar el cambio. Hoy en día, con voluntad y esfuerzo considero un 40% de recuperación ya que realizo actividades que eran una negación. El cambio de pensamientos negativos por positivos es fundamental y el la Fundación aprendès a utilizar las armas que todos tenemos para enfrentar las situaciones que nos perturban.

Me siento muy bien y asisto a las terapias con alegría

Entonces:

-No dejes pasar tu vida sin ser el protagonista.

-Sé racional para reconocer que tenès un problema, eso es un alto porcentaje de solución (“no estoy bien”, “me estoy aislando”, “ya no salgo a ningún lado”, “algo está mal”).

-No pierdas demasiado tiempo ya que la vida es corta (los años se van y nunca más vuelven).

-Comenzà el cambio y entenderás el abismo de diferencia que existe entre sentirse bien y sentirse mal y sólo.

Realizà las actividades que te gusta hacer (yo recuperé mis clases de inglés después de 12 años por haber sudado en demasía frente a mi profesora y compañeros sin mencionar que amo ese idioma y que ella me decía “que buena pronunciación tenès”; no falto a mis clases de pintura artística que es parte de mi vida; etc.)

-Todo esto te mantendrá vivo y activo frente a la vida. La pasividad se la dejamos a las plantas para que vean cómo nosotros disfrutamos del presente.

-El cambio está a tu alcance, ¡ADOPTALO!

Prueba de Fobia/Ansiedad Social

Indique la intensidad con que se cumplieron o no, durante el último mes, los síntomas que se describen en cada uno de los 14 ítems:

0. Ausente
1. Intensidad ligera
2. Intensidad media
3. Intensidad elevada
4. Intensidad máxima (invalidante)