La Angostura resurge de las cenizas

La Angostura comienza a recuperar su ritmo habitual, sus colores y la belleza prístina que la ha caracterizado siempre. "Río Negro" estuvo en la villa, conversó con su gente y visitó esta geografía que ya dejó atrás las consecuencias de la actividad volcánica del volcán Puyehue.

"Es por los volcanes que esta región tiene sus características. Su belleza. Ha pasado antes y pasará después, es parte de su historia", dice Pablo, quien junto a su esposa y sus dos hijos, descansa plácido a orillas del lago Nahuel Huapi, en la zona de Bahía Mansa.



Es un día espléndido. La gente anda por las calles, los chicos se lanzan al agua y los barquitos hacen su recorrido habitual cargados con turistas con ansias de ser felices por un rato.


La Angostura –o todo ese espacio idílico con ideario de paraíso que conocemos como "La Angostura"–, está volviendo sobre sus pasos. Los colores tan suyos como el verde de su vegetación, el rojo de las rosas tradicionales en la calle principal de la villa y el turquesa de su lago, comienzan a recuperar la memoria.

Hoy, de hecho, no se observan ni se sienten cenizas en el aire. El momento más difícil ha pasado.



Y esta simple verdad, que se palpa en el andar por calles y rutas que hace unos meses lucían cubiertas de arena, es la que anima a esta comunidad que se mantuvo estoica intuyendo que vendrían días mejores.

"Tenemos que capitalizar la experiencia", dice David Tressens, el hombre que ejerció como Secretario de Defensa Civil y Seguridad Vial en la villa durante el duro proceso de contaminación provocado por las emisiones del volcán Puyehue.

"La gente se condujo con responsabilidad. Hasta cierto punto estábamos preparados, la población estaba alertada de que algo de estas características podía ocurrir. Era un hipótesis, de modo que se tomaron medidas de prevención. Y fíjate lo que pasó, sucedió", dice Tressens quien a acomoda el cuerpo y muestra su rostro relajado.


Quien no estuvo durante la crisis del Puyehue bien podría pasar por alto las señales del pasado inmediato: algunos montículos de arena alcanzan a percibirse a lo largo y ancho de esta hermosa comunidad. Pero quien si estuvo no puede evitar sentir que la naturaleza juega a su antojo con la ruleta del destino.

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