24 de Marzo, el peso de nuestra historia

Más de 200 fueron las personas que el gobierno militar se llevó de nuestras calles y casas. Al menos nueve fueron los centros de detención. Y la memoria está ahí, aunque no la queramos ver. Y las consecuencias de seis años de dictadura fueron una economía en retroceso y un pueblo silenciado.

El 24 de marzo de 1976 se inició una de las etapas más oscuras de la historia de la Argentina. Foto: MDZ
El 24 de marzo de 1976 se inició una de las etapas más oscuras de la historia de la Argentina. Foto: MDZ

No fue la primera y mucho menos la última, pero su nombre se convirtió en símbolo. El 22 de marzo de 1976, la profesora de Literatura Susana Bermejillo, de 25 años, fue secuestrada en su casa de Godoy Cruz y luego ejecutada por miembros de las fuerza de seguridad.

Portada del diario Mendoza del 25 de marzo 1976.

(foto gentileza Biblioteca Pública San Martín)

La caída del gobierno nacional era inminente, y el 23 de marzo ya los diarios cerraban sus ediciones destacando la pronta apropiación del poder de parte de las Fuerzas Armadas.
Y en la madrugada del 24 de marzo el hecho se consumó. “Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la junta de Comandantes Generales de las FFAA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones”, palabras que quedarían grabadas en la memoria popular como símbolo de lo que se convirtió en una de las dictaduras más sangrientas de la historia.

En Mendoza, el gobernador Pedro León Lucero sería remplazado por Tamer Yapur, quien antes de un mes entregaría el mando al brigadier Jorge Fernández (la provincia había sido puesta bajo la órbita de la Fuerza Aérea).

La dictadura no cedería ningún rincón a la posibilidad de conflicto, por eso designó al frente de la UNCuyo al comodoro ingeniero Héctor Eduardo Ruiz, estableciendo además la prohibición de “toda actividad que asuma formas de adoctrinamiento, propaganda, proselitismo o agitación de carácter político o gremial docente, estudiantil y no docente”.

Las medidas represivas, diario Mendoza del 25 de marzo 1976.

(foto gentileza Biblioteca Pública San Martín)

En tanto, los medios gráficos de comunicación se hacían cómplices (por acción u omisión), destacando especialmente dos aspectos: la “pacificación” que se lograba con la llegada de los militares al poder y el repunte económico que vivía el país.

Y fue de la mismísima redacción del diario Los Andes de donde retiraron para su detención a Antonio Di Benedetto.

El silencio ciudadano también fue un campo fértil para que el nefasto plan de exterminio se llevara a cabo. Más de 200 fueron las personas que el gobierno militar se llevó de nuestras calles y casas. Al menos nueve fueron los centros de detención. Y la memoria está ahí, aunque no la queramos ver. Y las consecuencias de seis años de dictadura fueron una economía en retroceso y un pueblo silenciado y muchas veces convencido de que la mejor manera de hacer es matar.

Miles de testimonios (de familiares, amigos, compañeros de trabajo) hablan de la sensación de miedo, aunque muchos se escuden en el desconocimiento de lo que en verdad sucedía. Y los lugares también hablan. “De aquí se llevaron a…” no es una frase desconocida para la mayoría.

De alguna manera, todos aun hoy vivimos de cerca el miedo. Si se pasa por la esquina de Tucumán y Remedios Escalada, en Dorrego, hay una placa que recuerda que allí murió Paco Urondo. Frente a la plaza Godoy Cruz está la Comisaría Séptima, que sirvió como centro de detención. En el Parque San Martín está la Compañía de Comunicaciones, y el D2 en la calle Peltier de Ciudad. En Chacras de Coria, el barrio (ex) Will-Ri. Enormes espacios que no permiten el olvido, pequeños rincones desde los que nos saltan al cuello las peores miserias como país.

Esquina de Tucumán y Remedios Escalada, en Dorrego, donde murió Paco Urondo.

Mendoza no fue una isla durante los seis años de dictadura. Mendoza carga sus muertes y sus silenciamientos, con sus obreros, estudiantes, artistas, deportistas y tantos más desaparecidos, asesinados, acallados, interrumpidos.

El 24 de marzo de 1976 pesa sobre nuestra historia, y no podemos dejar de mirar hacia los costados. Por eso, todos los años se hace necesario echar una mirada hacia ese pasado. Y no olvidar, porque los cómplices ejecutores quieren seguir en libertad recurriendo a constituciones y leyes que ellos bastardearon. Porque quienes fueron torturados y violentados hasta lo indecible no resisten la visión de la injusticia, y su dolor mata. Y su dolor los mata. Y su dolor nos mata.
 
                                                                                                                        In memoriam de David Blanco,
                                                                                                                        quien resiste aún la muerte.
                                                                                                                        A de todos los que volvieron
                                                                                                                        y a los que no pudieron hacerlo.

Alejandro Frias, en Twitter @FriasAle