Cuando me levanté con insomnio a las 5 de la mañana, no pensé que era una especie de "nervios premonitorios", si no que estoy algo estresada y que no había tomado mi pastilla de valeriana. Pero la verdad es que, pensándolo ahora, mucho más fría, lo que ayer ocurrió en México fue mucho más impresionante que si hubiera sido una catástrofe. Y créanme, tenía todos los condimentos para serlo.
A las 12.02 hs (las 15.02 hs de Argentina), estaba sentada frente a mi computadora, lugar donde paso gran cantidad de tiempo por mi trabajo y comencé a sentir el movimiento. Le pregunté a mi esposo si lo había sentido y me dijo que no, inmediatamente, comenzó un movimiento innegable y corrimos a la puerta. Si nosotros lo habíamos sentido de esa manera, era seguro que el Distrito Federal era una coctelera.
Es que hace un año nos mudamos a 30 km de la Ciudad de México, hacia el lado de las pirámides, una zona más alta, donde los movimientos de la tierra sólo se sienten si son de magnitudes importantes.
Como mamá , en la primera que pensé fue en mi hija de 3 años que se encontraba en la escuela. Como periodista, tenía la necesidad de informarme al respecto de lo que acababa de vivir. Así que mientras buscaba las llaves del auto para pasar por la escuela de mi hija para ver cómo era la realidad allí, me conectaba a la página del centro sismológico de Estados Unidos, que ofrecía una medición preliminar de 7.6 grados en la escala Richter. Se lo comenté a mi esposo, quién vivió el terremoto de 1985 y su primera reacción fue "no puede ser, el del 85 fue de 8.2"
Con 30 km, el contraste era impresionante. Aquí la gente seguía sus actividades como si nada, mientras que en el DF se vivían situaciones de máximo tensión. El televisor nos proponía imágenes de gran nerviosismo, a medida que las informaciones iban al sur, las sensación de catástrofe latente se acrecentaba. Pero, si bien había algunos daños materiales, no había víctimas fatales.
Lo primero que hice fue enviar un mensaje tranquilizador en las redes sociales. Varios amigos y conocidos que tienen familiares en México se comunicaron conmigo ante la imposibilidad de encontrar a sus seres queridos, ya que la luz y las comunicaciones estaban cortadas. Así que los tranquilicé, las noticias eran alentadoras.
De hecho, las noticias eran casi increíbles. Para que lo entiendan, les cuento cómo es la Ciudad de México y cómo es su realidad. La Ciudad de México, Distrito Federal, es un valle que se encuentra a 2235 metros sobre el nivel del mar (la Ciudad de Mendoza está a 750) y está superpoblada, con más de 8 millones de habitantes. Para quienes no recuerden sus clases de historia, El DF se encuentra en zona del antiguo Imperio Azteca, quienes se asentaron su ciudadela sobre un lago. Pasaron los años, las guerras, los gobiernos, los españoles, etc. la Ciudad creció y el lago desapareció bajo sus pies. En la actualidad no quedan vestigios visibles del lago sobre el que está situada la ciudad, pero sí se recuerda con cada movimiento. En general, se trata de una ciudad baja, con grandes colosos, como la torre Latino o la Mayor, que cuenta con 53 pisos, recorrida subterráneamente por kilómetros de metro que la cruzan de punta punta, y que en algunas estaciones llega a tener hasta 5 pisos de profundidad. Es decir que a la ciudad exterior, se le suma la ciudad bajo tierra.
El día de ayer fue el regreso de la gente a trabajar, luego de un lunes de "feriado de día cambiable", ya que hoy, 21 de marzo, se celebra el natalicio de Benito Juárez. Si bien es una ciudad de movimiento casi permanente, las 12 del mediodía, hora del temblor es un horario tranquilo. Las horas pico de tránsito y gente en el metro suelen ser entre las 7 y las 9 de la mañana, a las 15 hs. y luego de las 18 hs.
La verdad que el temblor, como todos lo denominamos, incluso los medios de comunicación, asustó a mucha gente, pero no hubo incidentes, ni siquiera de los que causan los estados de ánimo exaltados. Si bien hubo casos de vidrios rotos, caída de cableado y grietas, no pasó a mayores.
Hoy la vida continúa, la ciudad y todos los que estamos en ella estamos prácticamente ilesos. Muchos no tomamos, o no queremos tomar conciencia de la magnitud del movimiento. Como me dijo una amiga desde internet "7.8 grados, eso no fue in temblor, fue un terremoto".
Polka Feiner en Twitter: @polkatrece