Mónica Royo es calificada como "auténtica santidad servicial". Con pasado en la venta callejera, ex empleada mayorista, concursante de programas de televisión y una ligera experiencia en el mundo del nudismo, esta mujer acuariana y "muy sociable” hace de su ambiente de trabajo, rutinario como cualquiera, un ámbito alegre y carismático.
Los clientes la buscan siempre a ella y ya saben su nombre; aseguran: "ser atendidos por Mónica, es un lujo". Si bien la buena moza confiesa que alguna vez uno de sus jefes le recalcó "esto no es un club"; ella sostiene que: "No existe nada más hermoso que sentirse feliz en un trabajo, y yo nací para esto. Sé que es raro andar diciendo que tu vocación de servicio consiste en llevar café a las mesas, y hacerlo con la mejor onda, pero es la verdad".
La mejor moza de la Argentina, como la entroniza Clarín, asegura tener una memoria selectiva que le facilita acordarse, prácticamente sin esfuerzos, no sólo de cada uno de sus clientes sino también de sus gustos y manías. Mónica saluda a cada uno con un beso y siempre desea "buenos días o buenas tardes".
Otra de las particularidades de Mónica, es vestir cada día un color distinto. Siempre diseños vivos y coloridos, que la acompañan en su festiva jornada laboral.
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Fuente: Clarín