“¿Usted es Gabriel Levinas?, mucho gusto yo soy Roberto Lovera” así comenzó nuestro primer encuentro en un bar de Tinogasta con este ingeniero bioquímico de 66 años que llevaba debajo del brazo una carpetita con papeles dispuesto a mostrar. Más tarde, me explicaría los motivos de su irrupción y una parte de su historia. Oriundo de Córdoba, eligió Tinogasta hace 40 años como el lugar en donde quería vivir. El aire de montaña, la tranquilidad y la cercanía con los vecinos, fueron el impulso para que Roberto se instalara e imaginara sus proyectos en ese lugar. Cuando la democracia todavía era una aspiración a construir durante el gobierno alfonsinista, trabajó como concejal del distrito, hasta que entre decepciones y tragos amargos, decidió renunciar a sus intenciones políticas. Hoy es un vecino más que lucha contra el modelo extractivista que propone la megaminería a cielo abierto. Un modelo que no solo corroe el sostenimiento de una producción sustentable, sino también las mismas bases sociales: “La salud y el agua son cosas importantes, pero el planteo de fondo es más grande todavía: no tenemos justicia, no tenemos gobierno, nos desarman la sociedad”.
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El agua, una competencia por la vida
Roberto Lovera, un vecino de Tinogasta que lucha contra las minas a cielo abierto. Una nota de Plazademayo.com.