Entre la propaganda política que propicia el Gobierno y la prensa de investigación y denuncia que se viene ejerciendo desde los años 90, pretende emerger una nueva generación de periodistas, hija de este clima de época, que dice no responder ni a una corriente ni a la otra. Se trata de profesionales de entre 25 y 40 años que aceptan, por lo bajo, que lo de 6,7,8 no es periodismo, pero a la vez critican lo que Horacio González definiría como denuncismo o los más politizados gustan denominar carrioísmo o lanatismo , por Elisa Carrió o Jorge Lanata. Ellos se refieren a un tipo de periodismo que hace mucho hincapié en "escándalos de corrupción" como el de la bolsa con dinero que se encontró en el despacho de la ex ministra de Economía Felisa Miceli o el presunto vínculo entre el vicepresidente Amado Boudou y Ciccone Calcográfica, pero que no analiza el contexto político en el que se producen.
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