Fue uno de los temas más polémicos del día de ayer: el diario Crónica publicó en su tapa la foto de Jazmín de Grazia muerta.
La intensa discusión que suscitó me lleva a pensar hasta dónde llega el morbo de la gente, no quizás por quien la publicó, sino también el de quienes hicieron que esta edición del diario se agotara en muchos lugares.
Muchas veces los reporteros gráficos nos enfrentamos a situaciones como estas, el tomar o de tener en nuestro poder fotos que son impublicables. Por eso me pregunto hasta qué punto el consumidor le cree al periodismo y sobre todo, cuánto le cree al periodismo. Porque hoy una fotografía nos da la sensación de que el hecho sucedido es cierto, nos proporciona la veracidad necesaria para que los rumores de si tal o cual situación realmente sucedió no estén en boca de todos.
En diversas situaciones he escuchado, incluso en casos de mucho renombre -como las muertes de Yabrán o la del mismo Néstor Kirchner-, la pregunta acerca de si es verdad que realmente murieron.
En el caso de uno, porque no se mostró su cuerpo y sólo se describió sus deceso, y en el caso del otro porque fue velado a cajón cerrado. Si los medios hubiéramos mostrado las fotos de los cadáveres, seguramente los rumores y las dudas no existirían, pero obviamente se hubiera discutido si era o no ético publicarlas.
Como editor fotográfico considero que ese tipo de fotos golpean ciertos principios o la sensibilidad de la mayor parte de los lectores, pero son esos mismos lectores quienes muchas veces aplauden que una foto como la de la muerte de Gadafi sí sea mostrada.
Este tipo de casos, me hace preguntarme si, porque esa foto mostraba el cadáver de un tirano era válido publicarla.
Les dejo la conclusión a ustedes.
Morbo y periodismo: la polémica tapa de Crónica
Pachy Reynoso, editor fotográfico de MDZ, reflexiona acerca de la publicación de las fotos del cadáver de Jazmín de Grazia en el diario Crónica y analiza cuáles son los límites éticos a la hora de dar conocer imágenes que afectan la sensibilidad de algunos lectores y alimentan el morbo de otros.