El concierto es interrumpido de repente por un sonido y Lukáš Kmit improvisa una melodía de cuatro breves compases que corresponden a un fragmento del Gran vals, pieza escrita en 1902 por el compositor español Francisco Tárrega.
Trece notas que forman la música más interpretada y oída en el mundo, una melodía que suena 1.800 millones al día, unas 20.000 veces por segundo.
Lo irónico de esta historia es que ni Francisco Tárrega ni sus herederos, pueden disfrutar de los derechos de su composición, ya que una obra musical pasa a ser de dominio público 80 años después de que fallezca el compositor de la misma, y Tárrega murió en 1909.
Fuente: www.elzo-meridianos.blogspot.com