Su marido preso y ella en un auto con su hija

Se trata de la esposa de un policía que quedó detenido por balear a una mujer durante los saqueos del 20 de diciembre en Rosario.

Foto: Perfil
Foto: Perfil

Los saqueos seguidos de muerte en Rosario dejaron varias secuelas que aún no se han solucionado. Uno de los fallecimientos ocurrió cuando Carina Paz recibió un disparo en la cabeza que habría salido del arma de Carlos A., un sargento que vivía arriba del supermercado chino que fue saqueado el viernes pasado. La mujer del policía y su pequeña hija enferma también fueron saqueadas y hoy viven en un auto, sin tener a dónde ir.

Diana Ávalos (28) relata la rutina que debe hacer todos los días para “vivir” en su vehículo: “Preparo la cama, tiro los asientos para atrás y veo cómo nos acomodamos. Así fueron los últimos días”, dice cansada. Es la esposa del sargento de la seccional 21ª que sigue detenido desde el miércoles pasado.

Según informó Perfil.com, la versión oficial es que él se presentó a la policía, aunque en el barrio sostienen que lo fueron a buscar de la fuerza policial porque había pruebas concretas: de su arma reglamentaria habría salido el disparo que mató a Carina Paz.

Carlos está preso en una celda de la jefatura de policía imputado de homicidio, su esposa y su hija enferma no tienen a dónde ir luego de que destruyeran la pieza donde vivían durante los saqueos.

Diana cuenta como fueron sucediéndose los hechos que terminaron en esa grave consecuencia: “Nos gritaban que nos iban a matar y a mí que me iban a violar por ser la mujer de un policía. Me robaron la ropa de toda la familia y hasta los medicamentos y la mamadera”, dice Diana y explica que el tipo de leucemia que tiene su hija (comenzaron un tratamiento con células madre) precisa medicamentos y vacunación continua.

Para ella, todo fue muy rápido la noche del 20 de diciembre. Finalmente, ambos habían decidido salir de la casa en medio de los enfrentamientos y las amenazas, cuando a la mujer le dispararon en el brazo y la nena se le cayó. “Me pegaron un tiro cuando venía bajando la escalera, sentí el fogonazo y creí que me mataban a la nena”, relata Ávalos.

“Yo no sé cuánto más voy a aguantar; yo necesito una casa, ella necesita estar en un lugar contenido. Esto no es salubre por su tratamiento”, confiesa. También agradeció a un médico de Estados Unidos que le envió los medicamentos y se ofreció a atender a Carlina, su hija de un año y siete meses, porque “acá no hay forma de brindar este tratamiento por obra social”.

Si bien hubo comunicaciones desde ministerios y algunas secretarías de la municipalidad para brindar asistencia, recién el lunes se comprometieron a “conseguir alguna solución para su hábitat”.