La directora del Instituto de Cartografía, Investigación y Formación para el Ordenamiento Territorial (Cifot), María Elina Gudiño, reconoció su temor de que el ordenamiento territorial quede en nada, después de que la comunidad científica luchó durante años para que Mendoza cuente con una Ley de Uso del Suelo.
“Tengo temor que el ordenamiento territorial quede en nada, creo que hay intereses para que fracase. Mi miedo y mi duda es tener un Plan de ordenamiento territorial light”, señaló la investigadora.
Una ley clave
Gudiño es una de las especialistas que luchó para que Mendoza tuviera una Ley de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo, que después de estar años cajoneada en la Legislatura, se aprobó en 2009.
Gudiño dijo que ya se deberían haber firmado acuerdos con las comunas.
La ley es clave para detener el proceso de crecimiento desordenado de las ciudades y el desequilibrio que esto genera, no sólo en lo que se refiere al territorio, sino al impacto que el fenómeno tiene en la vida de cientos de personas. Pero además, es una herramienta básica para que la especulación inmobiliaria no le siga ganando a la planificación.
“Tengo temor que el ordenamiento territorial quede en nada, creo que hay intereses para que fracase. Mi miedo y mi duda es tener un Plan de ordenamiento territorial light”, señaló la investigadora.
Para que la norma esté plenamente en vigencia se prevén algunos pasos. Los que restan son seleccionar a las personas que formarán la Agencia de Ordenamiento Territorial, que tendrá el máximo poder para hacer cumplir la ley, y delinear el Plan Provincial de Ordenamiento Territorial, que se presentaría en mayo del próximo año.
Ese plan debería contener un modelo de organización territorial, que deberán respetar todas las comunas, teniendo en cuenta que se plantearán los problemas y las líneas de acción para solucionarlos.
Dudas sobre la metodología
En la sede del Cifot, ubicada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, Gudiño explicó las razones de sus dudas. Dijo que no está de acuerdo con la metodología utilizada para construir el Plan de Ordenamiento, que no se está realizando un verdadero proceso participativo y que no se puede trabajar lo urbano y lo rural como si fueran dos ámbitos distintos, sino como un todo integrado.
La investigadora dijo que hay que tender al equilibrio del territorio.
Gudiño aclaró que no es ajena al proceso. Explicó que hace dos años un grupo de especialistas está trabajando en el Proyecto de Investigación y Desarrollo (PID), que financia la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación. El mismo tiene dos objetivos: proponer una metodología para elaborar el Plan provincial y poner en marcha un Observatorio de Ordenamiento Territorial.
Pese a esto, la especialista, señaló que responden a las demandas de información que les hace el gobierno provincial, pero recalcó que esto no garantiza nada, porque utilizan una metodología distinta.
“Vamos a vigilar el proceso. Llevo muchos años invertidos en esto y lucharé hasta último momento para que salga algo bueno, para tratar de dar lo mejor”, dijo Gudiño.
“Vamos a vigilar el proceso. Llevo muchos años invertidos en esto y lucharé hasta último momento para que salga algo bueno, para tratar de dar lo mejor”, dijo Gudiño.
Sin acuerdo
Para la investigadora, el gobierno debería haber dado algunos pasos previos a contar con el Plan provincial de Ordenamiento. Uno de ellos, dijo, es haber firmado acuerdos con las comunas para intentar frenar problemas que consideró acuciantes, como la expansión de la zona urbana hacia tierras agrícolas de alto valor.
Gudiño dijo que vigilarán el proceso, porque buscan que se aplique la ley.
Aunque los emprendimientos que se concretan en esas zonas necesitan de la aprobación de impacto ambiental, Gudiño fue tajante al asegurar que estas evaluaciones están “viciadas”. Dijo que las metodologías que se utilizan no son las correctas y que en algunos casos se designan profesionales “light” para aprobarlas.
La ley –dijo la investigadora- prevé poner en marcha evaluaciones de impacto territorial, un concepto más amplio, que tiene en cuenta muchas variables que hoy no se analizan.
Gudiño fue tajante al asegurar que las evaluaciones de impacto ambiental están “viciadas”, porque las metodologías que se utilizan no son las correctas.
Gudiño recalcó que se debe definir en forma clara el mecanismo de articulación con los municipios y los criterios de zonificación tanto urbana como rural, cuidando especialmente esta última, porque no existe ni en Mendoza ni en Argentina, según comentó la especialista.
Gudiño dijo que es necesario frenar la expansión urbana sobre tierras de cultivo.
La investigadora aseguró que las comunas se deben ceñir a los lineamientos que se determinen en el plan y negó que esto vaya contra la autonomía municipal. “Hay que respetar un criterio único”, destacó.
Para Gudiño también se debería haber firmado un acuerdo con las entidades empresariales, porque las consideró una pata clave, que hoy no están incluidas en la discusión.
La especialista nombró los principios de ordenamiento territorial hacia los que se debe tender con la aplicación de la ley, y que hoy no se cumplen. El primero es el equilibrio, ya que se sigue atrayendo población al Gran Mendoza, donde están concentrados los servicios y la infraestructura. El segundo es la equidad, ya que si se prioriza una zona sobre otra, esto va en desmedro de la población que tiene los mismos derechos, sin importar donde viva. Por último, la sostenibilidad, que tiene que ver con la utilización de los recursos, especialmente el agua.