El Defensor de la Tercera Edad de la Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires, Eugenio Semino, destacó la necesidad de lograr un cambio de paradigma, en cuanto al cuidado del adulto mayor.
"Muchos adultos mayores no acceden a un tratamiento o a una atención adecuada por una cuestión cultural, persiste la idea de que la persona en ningún lado va a estar mejor que en su casa y que lo otro es la internación geriátrica. Nada remplaza al afecto que la persona necesita, pero ese afecto tampoco remplaza la necesidad de una atención y un cuidado profesionalizados", reflexionó Semino.
"Muchos adultos mayores no acceden a un tratamiento o a una atención adecuada por una cuestión cultural, persiste la idea de que la persona en ningún lado va a estar mejor que en su casa y que lo otro es la internación geriátrica. Nada remplaza al afecto que la persona necesita, pero ese afecto tampoco remplaza la necesidad de una atención y un cuidado profesionalizados", reflexionó Semino.
De acuerdo a un cable de la agencia NA, Semino brindó una charla cuyo título fue El ciclo vital y los nuevos modelos de envejecimiento, como parte de actividades de concientización hacia la comunidad.
Los especialistas proponen cambiar el paradigma respecto de la vejez.
El especialista dijo que “la relación de afecto suele ser lo primero que se pierde cuando hay una discapacidad y su cuidador, agobiado por la responsabilidad y sin recibir ayuda, tira la toalla".
Un centro de día
Semino brindó la charla en un nuevo Centro de Día, ubicado en Capital, que se basa en el trabajo de un equipo interdisciplinario de profesionales de la salud, artistas y talleristas que busca dar respuesta a una necesidad social.
"Nuestro propósito es cubrir una demanda real, algo desde nuestro trabajo de años con los adultos mayores en otras instituciones venimos viendo que hacía falta: un lugar realmente cálido y divertido de vinculación, es la forma más seria de trabajar en el cuidado integral de la salud y es la manera en que
nunca se debió dejar de atender a nuestros mayores", dijo el director de la institución, Roberto Pereyra.
En los centros de día, los abuelos realizan distintas actividades.
El médico es Jefe de la Unidad de Geriatría y Gerontología del Hospital Piñeiro y miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG).
Destruyendo mitos
Tanto Semino como Pereyra coincidieron en que existe una especie de mandato en las familias latinas, que ve como única opción cuidar al adulto en casa, tarea que deben hacer las mujeres.
"Existe una moralina del siglo XVIII que dice que a los viejos hay que cuidarlos en la casa, y que sea la mujer de la casa quien se encargue de ellos, lo que lleva, en principio, a ratificar un concepto de dependencia femenina no visualizado socialmente ni siquiera por los sectores más feministas, porque es un fenómeno de puertas adentro, pero hay cientos de miles de mujeres que viven encerradas en sus casas por hacerse cargo de la discapacidad de un adulto mayor", remarcó Semino.
"Existe una moralina del siglo XVIII que dice que a los viejos hay que cuidarlos en la casa, y que sea la mujer de la casa quien se encargue de ellos, lo que lleva, en principio, a ratificar un concepto de dependencia femenina no visualizado socialmente ni siquiera por los sectores más feministas, porque es un fenómeno de puertas adentro, pero hay cientos de miles de mujeres que viven encerradas en sus casas por hacerse cargo de la discapacidad de un adulto mayor", remarcó Semino.
El defensor de la Tercera Edad recalcó que esa dependencia lleva a una relación de maltrato mutuo, ya que la cuidadora -que no está capacitada para ese trabajo- siente relegada otros aspectos de su vida como la crianza de sus hijos, el trabajo, la sexualidad.
Para Sermino la cuidadora suele tener una presión extra por parte de su entorno familiar y social, que le recrimina por no cuidar adecuadamente de la persona.
Semino cree que toda esta presión social es sostenida en parte por los Estados, que de este modo evitan hacerse cargo de estos sectores prácticamente excluidos, pero también del resto de la sociedad (incluso de las empresas), que no han desarrollado servicios adecuados para estas circunstancias tan comunes de la vida.
Para el especialista en este tema todo es blanco o negro, lo que traduce en que sólo se puede atender a la persona en la casa o en un geriátrico. Y es allí, donde insiste en la necesidad de abrir el abanico de alternativas, por ejemplo a estos centros de día.
Otra propuesta
En la Ciudad de Buenos Aires actualmente existen 23 hogares de día, donde se trata de cubrir los huecos de una atención estatal deficiente.
"Cada persona que ha estado trae por recomendación a otras cinco, con lo que es muy difícil que estos centros puedan darle la misma respuesta a todos", explicó Pereyra.
Frente a esta realidad, el médico consideró saludable que la actividad privada pueda ofrecer alternativas de calidad conformes a las nuevas tendencias, lejos del modelo de atención geriátrica predominante, de carácter asilar.
Para Semino, la visión negativa y negadora de la vejez es otra de las razones por las que faltan servicios adecuados para todas las edades de la vida: "Incluso es muy difícil explicarle al público el concepto de lo que significa un centro de día".