El 8N y el arrepentimiento de miles de mendocinos

Más de un manifestante reconoció que ser parte de esta movilización significa un “arrepentimiento” de lo que se hizo mal y las ganas de torcer el rumbo. “Jueces independientes”, “basta de inflación”, “basta de mentiras y corrupción”, “empleo”, algunas de las consignas que resonaron.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Silencio. Golpes de cacerolas. Palmas. Cánticos. Entonación del himno. Casi ninguna bandera partidaria, pero sí banderas de Argentina. Así comenzó el 8N. Alrededor de 10 mil personas se congregaron en el kilómetro cero en Ciudad para pedir “jueces independientes”, “basta de inflación”, “basta de mentiras y corrupción”, “más empleo”, entre otras cosas.

“La culpa de lo que tenemos es de todos, nosotros votamos lo que hoy nos representa; pero podemos decidir cambiarlo”. Estas palabras corresponden a una licenciada en Trabajo Social, Soledad, y resume quizá el espíritu de esta movilización. “La protesta es autocrítica”, aseguró la joven, quien en la misma línea consideró que el 8N puede ser parte de un cambio.

Cacerola en mano y la necesidad de expresión.

Los jóvenes siempre presentes; sin embargo, la presencia de gente adulta fue significativa. María del Carmen comentó que fue directora en distintas escuelas durante cuarenta años, ahora está jubilada y remarcó que frente a la insistencia de que hay un proyecto nacional y popular “concibo que no es así”.

La mujer resaltó: “Después de cuarenta años de haber trabajado veo que para los niños que vienen no hay un proyecto; sino todo lo contrario”. En otro orden, María del Carmen sugirió que si no había más presencia de mendocinos en la marcha es porque el propio Gobierno “uso el tema del Zonda para coartar la participación”.

Bajo un pedido expreso de “justicia” se hicieron presentes los papás de muchos jóvenes que han sido, en el último tiempo, víctimas fatales de la inseguridad y de la injusticia que persiste en la provincia.

Osvaldo Quiroga, el papá de Matías asesinado a pocas cuadras de la Bolsa de Comercio en el supermercado Carrefour en Godoy Cruz  y Roberto Blasco,  papá de Micaela a quien encontraron muerta en su departamento en Ciudad el pasado 18 de julio, son algunos de los que participaron.

Familiares y amigos de Matías pidiendo justicia.

“Los derechos humanos son sólo para los delincuentes, se dice que no se los va a reprimir y que se los va a tratar bien y que lo máximos que se va a hacer es resocializarlos”, sostuvo Quiroga en diálogo con MDZ Online.

En coincidencia con muchas otras personas consultadas, el papá de Matías consideró que “esto –refiriéndose a la protesta del 8N-, de alguna manera, es un arrepentimiento de mucha gente frente a tanto avasallamiento”. Por su parte, el papá de Micaela Blasco prefirió no pronunciarse frente a la prensa y simplemente se mostró con un cartel pidiendo “justicia por Mica Blasco”.

"Basta de mentiras", otro de los pedidos.

Cerca de las 20.30 se pidió un minuto de silencio. Se frenaron las palmas. Los cánticos. Los cacerolazos. Luego los aplausos, luego el himno, abrazos y más palmas.

Mucha gente manifestó la emoción de sentirse en un reclamo colectivo, en compañía, encontrando un modo de expresar lo que sienten cotidianamente.

“Se jactan de ser peronistas, pero jamás se acuerdan de la clase trabajadora, sólo lo hacen desde políticas asistencialistas”, opinó Soledad.

 

María del Carmen, apuntó que “nos guste o no, la presidenta tiene que seguir gobernando hasta el 2015 pero pedimos que tuerza el camino”. En esa línea, la mujer dijo que sería importante que “baje los decibeles de soberbia”.

Con latita de atún en mano, ella también participó del 8N.

Soberbia. Inflación. Desempleo. Corrupción. Injusticia. Sin libertad de expresión. Las palabras que quedaron resonando en el comienzo de este 8N.