El mendocino, ese ser tan "solidario" en las tormentas

Hay cosas que suceden y no se pueden creer. ¿Por qué actuamos así?

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Pasadas las 13, el cielo estaba negro. De golpe, las gotas de lluvia se fueron espesando y de ahí al granizo hubo un suspiro.

No es común que esto suceda, pero cuando el fenómeno se desata aparecen las más diversas reacciones en la gente. Muchos, la gran mayoría, siguen con su rumbo, tratando de ser cuidadosa ante la emergencia.

Pero están los otros, esos que hacen del materialismo un culto y a los que no les importa el que viene atrás, adelante o al costado; los que nunca paran a dar una mano y los que exigen ser ayudados; los que piensan sólo en ellos, y nos piden que nosotros también pensemos en ellos.

Para muestra bastan algunos ejemplos:

-apenas empezó a caer granizo, el tránsito en la Acceso Este se paralizó. Es que los que tienen lindas camionetas y hermosos autos de alta gama no tuvieron mejor idea que detenerse bajo los puentes para que el granizo no los afectara.

-un vecino de la Quinta Sección, o pudo entrar a su garaje porque había sido ocupado por un hermoso Mercedes Benz conducido por una señora. No hubo forma de hacerle entender a la amable  mujer que ese lugar era para el 404 y su piloto, dueño de la propiedad.

-después del granizo, comenzó a llover de manera torrencial. En un hecho casi sin precedentes, el chofer de un 60 paró a un costado de la calle Belgrano, abrió su puerta, invitó a subir a una señora con sus bolsas del supermercado y la cruzó hasta la otra cuadra, porque la calle estaba inundada. Ante el hecho, quedamos atónitos. Pero más sorprendidos quedamos cuando vimos que apenas arrancó el micro, y mientras la mujer se acomodaba en la vereda, pasó una tromba marrón (léase Toyota Hilux marrón) a una velocidad inusitada y empapó a la mujer en cuestión.

Tres ejemplos claros de hijaputez. De esa que florece por los poros de muchos, cuando las papas queman. De esos que quedan al descubierto cuando el resto trata de darse una mano.

Garcas. Mala gente.

¡Cuidado! Están entre nosotros.