La muerte de Marisa Daniela Jardel ayer, atropellada por un colectivo en la Quinta Sección mientras se desplazaba en rollers, alimentó la instalada polémica de seguridad vial que debería dar lugar a un debate obligado y necesario para Mendoza. Es una cuestión de superación social y abandono de un modelo antiguo que pide a gritos la integración de nuevos medios de transporte sustentables a la configuración del paisaje urbano.
Mendoza ya no es una ciudad de empedrados y adoquines, y debe abrazar la posibilidad de viajar por sus avenidas en bicicleta, patines o patineta. Sería errado poner el ojo en estos medios de traslado cuando en realidad lo que falla no es el intento de viajar sin contaminar o de ejercitarse rumbo a las tareas cotidianas, sino la convivencia que nuestra sociedad debe articular y aún no entiende.
Existen en el mundo ciudades conocidas como bici-friendly, donde la comunidad comprendió que la mejor forma de favorecer la congestión vehicular y la contaminación, era dándole a las personas la posibilidad de viajar seguros, en bicicleta, y con la certeza de que los espacios comunes son de todos, no sólo de los automóviles.
En Amsterdam, las bicicletas conforman el 40% de su tráfico total, en Copenhague, el 32% de los trabajadores acuden a su lugar de trabajo rodando, o en Boulder, Colorado, el 75% de los estudiantes van a la escuela en dos ruedas.
Entonces, si en ciudades del primer mundo no es problema, ¿Por qué aquí sí tiene que serlo? Y seguramente la respuesta apuntará a todos nosotros, a nuestra forma de manejar, a nuestra idiosincrasia, y a tantas habladurías repetidas que de respetarlas seguiremos como hasta ahora.
Mendoza tiene todas las condiciones geográficas e infraestructura para disminuir su nivel de tráfico en la hiper semaforizada ciudad, favoreciendo el transporte sustentable y la convivencia. Pero eso necesita de un debate y empuje político para el que parece nunca haber tiempo.
Desde distintos sectores hace tiempo que se viene actuando e intentando poner en agenda este tema. El Green Day o día de la tierra, es una constante desde hace varios años donde cientos de personas en longboard se juntan en el parque San Martín. A su vez, la Asociación de Ciclistas Urbanos de Mendoza organiza el Día Sin Autos en la ciudad.
Por lo pronto, con las condiciones que tenemos, es importante el respeto mutuo en la vía pública, el cuidado de quienes van en un rodado menor con protecciones y casco obligatorios, y la práctica inicial en lugares seguros donde no existan riesgos como automóviles o colectivos.
Prohibir sería lo más fácil y una salida simplista. Merecemos mucho más que cercenar y eso implicaría una demostración de madurez social.