En Mendoza y en el país, los colectivos de mujeres están dando nuevas batallas en pos de la erradicación de la violencia. Pero no sólo la que se ejerce físicamente por el varón, sino la del Estado. El destrato ante la ausencia de un protocolo para el aborto no punible, de la falta de acceso a la educación y a la salud.
Estas Evas alzan su voz ante el maltrato de los medios que cosifican sus cuerpos como un objeto consumo y van en contra de la práctica médica que nada sabe de la anatomía y cuidados de aquellas que eligieron no ser heterosexuales.
Estas organizaciones están llevando adelante acciones concretas: Como es el caso del Colectivo Mujeres Cotidianas que recurrió a la Justicia para demandar al Gobierno provincial y exigirle que aplique la guía nacional para el aborto no punible.
A eso se le suma la tarea del Colectivo Ultra Violeta, quienes están capacitando a los profesionales de la salud en nuevas maneras de concebir la profilaxis para la mujer, como también un nuevo tipo de chequeo ginecológico.
Y de todo esto no se salvan ni los medios de comunicación. La entidad nacional “Las Juanas” lleva un año esperando una respuesta de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, AFSCA, ante la presentación de la denuncia contra el programa “Show Match” por “violencia mediática hacia la mujer”, que es contemplada para la Ley de Medios en su artículo 70. En la normativa se establece que: “La programación de los servicios previstos en esta ley deberá evitar contenidos que promuevan o inciten tratos discriminatorios basados en la raza, el color, el sexo, orientación sexual, el idioma…”.
La mujer que está sola y espera
El 13 de marzo último, la Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió que las mujeres víctimas de una violación pueden practicarse un aborto sin necesidad de previa autorización judicial, al igual que los médicos que las asistan, están exentas de pena.
Amparándose en esta disposición el Colectivo Mujeres Cotidianas demandó al Gobierno de Mendoza por no adherir a una guía, que ya existe en la Nación desde el 2010.
No sólo en Salud no existe una manera unificada de actuar en estos casos, sino que hay hospitales en donde ni siquiera existe en el registro de objeción de conciencia.
En septiembre, la agrupación realizó la presentación de un recurso de amparo ante el Juzgado Civil Nº 15 contra la gestión de Francisco Pérez y hasta la fecha no se dictó una resolución.
Valentina Tarqui Lucero, abogada de Mujeres Cotidianas, comentó que en la presentación que realizó la administración de Pérez, “quedó en claro que para ellos todo aborto es delito, incluso cuando la práctica está permitida por el Código Penal y que es un derecho de las mujeres”. Y agregó, “A toda costa buscan privilegiar la maternidad y el derecho del niño por nacer, desde el momento de la concepción como sostienen en el escrito, sin darse cuenta que ese ser se gestó por una violación, por el avasallamiento de los derechos de una mujer”, subrayó.
Tarqui Lucero se mostró sorprendida ante la falta de reconocimiento por parte del Gobierno al fallo emitido por la máxima autoridad de la Justicia en el país, y disparó, “algunos legisladores se preocupan por marcarnos la obligación de hacernos el papanicolau, como si no supiésemos que es un derecho acceder a la salud sexual y reproductiva, así tapan y retrazan la aprobación de una Ley de adhesión al protocolo del aborto no punible vigente desde el 2010”.
Por último la abogada de Mujeres Cotidianas reflexionó, “si hoy tuviera frente a mí al ministro de Salud, Carlos Díaz Russo, le diría que no sé en qué mujeres piensa, si en su mamá, en sus hijas, en sus hermanas, pero estoy segura que tiene una idea muy negativa del género para que tengamos que llegar a hacer una demanda legal y legítima para acceder a nuestros derechos”.
Ultra Violeta y una medicina “amigable”
El colectivo Ultra Violeta viene advirtiendo la ausencia de prácticas médicas destinadas a mujeres con una elección diferente a la heterosexual.
Grisel, integrante del colectivo, afirmó, “en la medicina hay una fuerte influencia de la heteronormalidad, es decir que lo lésbico está por fuera de lo heterosexual y por ende, no es considerada como normal”.
A consecuencia de ello, “hay un desconocimiento muy grande de las necesidades de una lesbiana, la que se siente muy intimidada ante las preguntas de un profesional que no está preparado para su atención”, analizó.
La militante social manifestó que la mayor violencia que se ejerce a las minorías sexuales es “la omisión”.
“No existen formas específicas para la protección y la prevención de enfermedades de transmisión sexual entre mujeres, como tampoco instrumental adecuado para la práctica ginecológica”, sostuvo.
La buena noticia es que estas mujeres han buscado respuestas a sus preguntas y han investigado sobre formas de profilaxis y prevención.
Hoy son ellas las que brindan charlas a profesionales para un acceso pleno al servicio sanitario, en conjunto con los referentes del Programa de Salud Sexual de la pcia.
El espacio se da en el marco de la consultoría que funciona todos los viernes de 20 a 22 en el bar El Cuarto Propio, en Patricias Mendocinas 886, de Ciudad.
“A partir de esos encuentros vamos logrando contactos con psicólogos, médicos, ginecólogos que tienen otra apertura para con las necesidades de las pacientes lesbianas y son más amigables en el ámbito de la salud”, puntualizó.
“Tinelli nos maltrata”
Así lo consideró el colectivo Las Juanas, quienes hace un año realizaron una denuncia ante la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, AFSCA, en contra del programa Show Match de Marcelo Tinelli por ejercer violencia mediática.
Hasta hoy nunca recibieron una contestación del organismo y el programa del “cabezón” sigue en pantalla.
Raquel Vivanco, referente de la entidad en Buenos Aires, indicó, “generar entretenimiento con una exhibición y transmisión de un mensaje burdo de la mujer no hace más que generar violencia mediática y simbólica contra nosotras”.
El maltrato mediático se encuentra tipificado como una forma de violencia en la ley que prevé la protección integral para prevenir, solucionar y erradicar la violencia contra el género, (Ley 26485).
Pero para Vivanco, el desafío de la eliminación de toda forma de maltrato va más allá de crear la ley, “tiene que ver con su vigencia plena, con la adjudicación de un presupuesto que alcance para la prevención, la difusión de derechos y la asistencia a las mujeres”.
“Esto es imposible con el 0,0027% que se destina a estas actividades del total presupuesto, así podemos ver y dimensionar qué grado de importancia tiene para el Estado este tema”, ironizó.
El complejo escenario de la violencia social y cultural nos obliga a mirar más allá de las cifras ministeriales, de las estadísticas sanitarias y de la crónica roja. Nos desafía a desnaturalizar la práctica cotidiana, y ese maltrato invisible e histórico que se hace devastador cuando se individualiza en una mujer.
Las "Evas sin paraíso" contra la trompada invisible
Maltrato institucional, médico y mediático.