Es curioso cómo se da un proceso de inventiva. Del mismo modo que en la vida las cosas no son como imaginamos, en la ciencia perseguir determinado objetivo puede verse transformado en el camino. Esto le sucedió sin dudas a los inventores de la webcam. Querían café pero les salió una cámara.
De acuerdo a lo que informó la BBC Mundo, los científicos que inventaron las primeras webcams (iniciando así una revolución que nos traería las teleconferencias y retransmisiones en vivo a través de la red) , en realidad dieron con la idea persiguiendo otra cosa muy distinta: café caliente.
Algo indispensable para el equipo de fanáticos de la tecnología que trabajaban en aquel entonces en la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, era la cafetera.
"Una de las cosas que son muy, muy importantes entre los investigadores de ciencia computacional es un constante flujo de cafeína", explica el Dr. Quentin Stafford-Fraser.
Pero el problema para los científicos era que la cafetera estaba ubicada en el principal laboratorio de computación, conocido como la habitación Troyana, y muchos investigadores trabajaban en distintos laboratorios en otros pisos del edificio.
"A menudo venían a servirse café de la cafetera para descubrir que ya se lo habían bebido", recuerda Stafford-Fraser.
Para resolver el problema, él y otro científico, el Dr. Paul Jardetzky, improvisaron una cámara para poder ver la cafetera.
La cámara tomaba imágenes tres veces por minuto y diseñaron un programa que permitía a los investigadores del departamento ver las imágenes en su red de computadoras interna.
Esto evitó que tuvieran que moverse físicamente para revisar la cafetera y también la profunda decepción de hallarla vacía.
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