Dar clases en Mendoza no debería, en teoría, generar más problemas que el hecho pedagógico. Sin embargo, el CEBA Nº 3-213 de Las Heras indica que la tarea de los docentes tiene que sobreponerse día a día con los problemas de mantenimiento y una infraestructura inadecuada para que los 50 jóvenes y adultos que concurren a ese establecimiento "prestado" puedan terminar su educación primaria.
La única canilla del CEBA.
Decimos "prestado" porque el CEBA funciona en la unión vecinal ubicada en 9 de julio al 2294 -a la vuelta del supermercado Atomo, de San Martín e Independencia-. El año que viene, los alumnos y maestros tendrán que encontrar otro lugar, ya que la Dirección General de Escuelas no cubre el costo de alquiler, que es de unos 1.000 pesos.
El gobierno escolar que dirige Inés Abrile de Vollmer ha prometido fondos para el año próximo, pero por lo pronto, los gastos son cubiertos por el fondo fijo que aporta la DGE.
Al CEBA, que funciona en turno mañana, desde 9 a 11.50, asisten unos 50 estudiantes, que cursan en dos aulas para terminar la primaria. Llegan desde diversos lugares: El Resguardo, Panquehua y del comedor Brazos Abiertos.
Sin espacio propio, la historia del CEBA es un derrotero: ha pasado por un galpón de la Municipalidad de Las Heras, donde se guardaban los camiones de la comuna, en Panquehua. Luego se trasladó a una iglesia evangélica.
Como se ve en las imágenes, las condiciones son precarias, considerando que no se trata de un edificio pensado inicialmente para dar clases.
Por ejemplo, la cocina no tiene una bacha donde sacar agua ni lavar. La canilla funciona en el amplio salón donde se encuentra una de las dos aulas -el aula principal, allí cursan unos 20 alumnos-, donde se saca agua con un balde.
El ingreso al baño