Alrededor del 60 por ciento de los recién nacidos prematuros que al momento de nacer pesaron 1.500 gramos, sobrevivirán sin ninguna consecuencia, aunque 4 de cada 10 sufrirán, junto a sus familias, algún tipo de secuelas de eventos que en muchos casos podrían haberse evitado.
Según explicaron los médicos, estas secuelas son la ceguera, la hipoacusia, la parálisis cerebral o algún otro tipo de discapacidad.
Del 1 al 7 de octubre se celebra, en todo el país, la 3° Semana del Prematuro y este año el foco se centrará en el derecho que tiene un niño que fue recién nacido prematuro de alto riesgo a acceder, cuando sale del hospital, a programas speciales de seguimiento.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación (MSAL), en 2010 nacieron en Argentina 756.176 niños, de los cuales 60.494, aproximadamente el 8 por ciento, nacieron antes de la semana 37.
De acuerdo con estas estadísticas nacionales, 54.000 de los recién nacidos prematuros pesaron menos de 2.500 gramos.
De este subgrupo, 7.966 son considerados bebé prematuros de alto riesgo, ya que pesaron al nacer menos de 1.500 gramos .
Los bebés prematuros de alto riesgo representan el grupo más vulnerable dentro de todos los nacidos vivos.
De hecho, sólo 7 de cada 10 superan los primeros 30 días.
Asimismo, de los 5.229 que sobrevivieron al mes, 4 de cada 10 sufrirá –junto a su familia- las consecuencias de eventos que en muchos casos podrían haberse evitado, como la ceguera, sordera, la parálisis cerebral o alguna otra discapacidad.
Por eso, la tercera edición de la Semana del Prematuro está destinada a llamar la atención sobre las vulneraciones de derechos en el grupo de niños y niñas que nacieron con menos de 1.500 gramos.
Más específicamente, este año el objetivo de la campaña es hacer foco en el cumplimiento del derecho que tiene todo niño que fue recién nacido de alto riesgo a acceder, cuando sale del hospital, a programas especiales de seguimiento que establezcan un plan de tratamiento claro y preciso en comunicación con toda la familia.
Según estudios nacionales e internacionales, en el año 2010, el nacimiento prematuro no sólo fue la principal causa de mortalidad infantil, sino también la primera causa de discapacidades severas.
Por ejemplo, los niños nacidos antes de la semana 37 pueden presentar con mayor frecuencia trastornos de la visión así como también se estima que tienen siete veces más probabilidades de presentar sordera.
Cuánto más pronto nace un bebé y cuanto menor sea su peso, mayor es la inmadurez de todos sus órganos y sistemas, por ende mayor el soporte e intervenciones de alta complejidad que debe garantizarse para disminuir el riesgo de muerte y evitar las complicaciones a largo plazo.
La evidencia científica muestra que si un niño de muy bajo peso nace en un lugar seguro la probabilidad de tener secuelas es menor y, más aún, si ingresa en un programa de seguimiento hasta podrían ser mitigadas o anticipadas y tratadas.
Los programas de seguimiento están conformados por un equipo interdisciplinario de médicos con la finalidad prevenir y atender los problemas de salud vinculados a la prematurez a corto o largo plazo, además de orientar y acompañar a las familias.
Una de las responsabilidades de estos equipos es controlar y alertar sobre los riesgos, es decir, diagnosticar en forma temprana y precisa la ocurrencia o no de secuelas.
Y es que los daños sufridos tempranamente podrían tener secuelas en los primeros años de vida, que a su vez podrían convertirse en discapacidades permanentes.
Por tal motivo, la calidad de atención que se brinde, el vínculo con la familia y las condiciones biológicas con las que nacen y se desarrollan determinarán en qué medida y qué cantidad serán afectados los bebés prematuros.
Por lo general, los programas de seguimiento deben continuar al menos hasta los 3 años de vida, momento en que ya se han podido definir las secuelas de mayor impacto, o hasta que se hayan completado exitosamente los tratamientos indicados.
Luego, se deben controlar periódicamente las áreas del desarrollo que se diagnostican más tardíamente, como los trastornos de conducta o del lenguaje.
Además, deben recibir evaluaciones psicopedagógicas formales antes de ingresar a la escuela y continuar con el acompañamiento para prevenir o paliar posibles dificultades en los aprendizajes formales.
De esta manera, los programas de seguimiento constituyen un modo de extremar los esfuerzos para garantizar que los niños y niñas prematuros reciban los tratamientos, la revisación periódica, los insumos y los recursos que les permitan acceder a las condiciones básicas para una vida digna.
En este sentido, el cumplimiento del derecho N°7 del Decálogo el Prematuro se enmarca dentro del compromiso con la supervivencia infantil.
Hace 10 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la histórica resolución "Un mundo apropiado para los niños" en la que Jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron a apoyar el movimiento global para acabar con las muertes infantiles prevenibles.
Hoy, bajo el lema de Una promesa renovada, Argentina y más de la mitad de los gobiernos del mundo renuevan el compromiso con un movimiento en pro de la supervivencia del niño destinado a revigorar, reorientar y aprovechar dos décadas de avances significativos.
Al mismo tiempo, se comprometen en acelerar los progresos entrándose en las esferas donde el reto de la supervivencia nfantil es mayor.
Fuente: NA.
Conocé más sobre los nacimientos prematuros
De acuerdo con estadísticas nacionales, 54.000 de los recién nacidos prematuros pesaron menos de 2.500 gramos. De este subgrupo, 7.966 son considerados bebé prematuros de alto riesgo, ya que pesaron al nacer menos de 1.500 gramos .