La primera vez que tuve lo que hoy se llama ataque de pánico, hace casi 20 años, estaba en una librería desde hacía dos horas, a 40 grados de calor, un día de marzo, en la fila de padres que estábamos comprando la lista de útiles para el comienzo lectivo de nuestros hijos. Nunca imaginé que iba a entrar a pertenecer a una clasificación nosográfica que engloba a personas afectadas por dicha sintomatología. Esto pasa con las categorizaciones “modernas”: trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastornos alimentarios (anorexia-bulimia), trastorno afectivo de bipolaridad (TAB), trastorno de déficit de atención (TDA), etcétera, etcétera.
Carolina Pavlovsky en Página 12. Leé el artículo completo desde aquí.