El insomnio es uno de los tantos síntomas que puede manifestar una persona a la hora de irse
a dormir aunque los expertos aclararon que si bien es uno de los más conocidos, no es el único.
Por tal motivo, la licenciada Gisela Holc, miembro de Hémera Centro de estudios del estrés y la ansiedad, explicó que por tal motivo hay que hablar entonces "del trastorno del sueño", y lo
definió "como una alteración en el ciclo sueño-vigilia".
"Esta alteración puede manifestarse de diversos modos. Las diferentes formas que presenta dicho trastorno (enumeraremos a continuación), pueden ir de leves a graves y suelen interferir en el normal funcionamiento tanto físico como mental y emocional del
individuo", indicó Holc. La especialista destacó que este desorden en la capacidad de
dormir puede manifestarse de las siguientes maneras:
- Insomnio: es la dificultad para conciliar ensueño. Genera una disminución en la cantidad de horas dormidas que conlleva una sensación de cansancio y somnolencia diurna.
- Dificultad para mantenerse dormido: implica despertarse varias veces en la noche y no poder volver a dormir. Son los trastornos del despertar y pueden presentarse como terrores nocturnos, sonambulismo y/o sobresaltos durante el sueño.
- Despertar demasiado temprano, mucho antes que sueneel despertador.
- Fatiga Crónica: sucede cuando tras despertarse uno sigue cansado. En este caso el sueño no ha sido reparador y genera una hipersomnolencia diurna.
- Trastornos del ritmo circadiano: no hay coincidencia entre el deseo o necesidad de dormir del individuo y la llegada de la noche. Esto ocurre frecuentemente en personas que viajan mucho y realizan vuelos transmeridianos (Jet Lag) o quienes trabajan en turnos nocturnos.
- Bruxismo y ronquido: el bruxismo es el hábito involuntario de apretar y rechinar los dientes durante el sueño. El individuo no suele registrar el problema, y lo suele denunciar el/la compañero de cama o habitación, molestos o sorprendidos por el ruido que causan los dientes, y también los dentistas que observan la destrucción del esmalte y la dentina.
Mientras que este problema suele estar relacionado con niveles de alta tensión o ansiedad el ronquido tiene relación con las vías respiratorias altas.
- Síndrome de piernas inquietas: afecta entre un 5 y un 15 por ciento de la población, tanto a hombres como a mujeres. Se caracteriza por la necesidad irresistible de mover las piernas
(o los brazos) y por sensaciones desagradables que los pacientes suelen describir como sensaciones de "hormigueo", "calambres", "nerviosismo", "dolor", y molestias principalmente en las piernas. En el reposo (sentado o acostado), genera necesidad de frotarse las piernas, levantarse, caminar y moverse. Con el movimiento, las sensaciones desagradables se alivian o
desaparecen. Durante el día las molestias desaparecen o existen, pero con menor intensidad. Durante la noche, atentan contra el descanso, generando una necesidad de levantarse de la cama e imposibilidad de relajarse.
La especialista remarcó que "si una persona pasa mal una noche, esta situación no produce consecuencias graves ni duraderas en su calidad de vida general, pero si provocará un mal día. Si este hecho es aislado, lo podemos considerar como un eventual". "Ahora bien, si esta situación se repite varios días o semanas consecutivas y remite espontáneamente podemos pensar que se ha tratado de un trastorno del sueño transitorio. Pero si este hecho no remite y tiende a perdurar en el tiempo diremos que el trastorno se ha hecho crónico", puntualizó Holc.
Por lo tanto, en función de lo mencionado anteriormente, concluyó que "cantidad, calidad y duración en el tiempo son tres variables a identificar en este trastorno". La especialista aclaró que el dormir "no es una actividad pasiva que se caracteriza por ausencia de actividad" sino "todo lo contrario". "Si bien a los ojos ingenuos de un observador el individuo "no
está haciendo nada", en su interior suceden muchas cosas: hay gran actividad mental/cerebral que involucra mecanismos a nivel hormonal, metabólico, bioquímico, todos fundamentales para lograr un equilibrio psicofísico que nos permita funcionar adecuadamente durante el día y nos permita desenvolvernos con los recursos que necesitamos para estar a la altura de nuestra demanda cotidiana, así como la segregación de diferentes sustancias que nos permiten
continuar con nuestro crecimiento y homeostasis general", añadió.
Los motivos pueden ser variados, diferenciando así tres grandes grupos:
1. Motivos psicológicos o emocionales: tensión nerviosa, conflicto en algún área de la vida (sea dificultades a nivel social, de pareja, de rendimiento escolar o laboral, pérdida de
trabajo, problemas económicos), la necesidad de tomar alguna decisión, ansiedad general, estrés, días previos a un examen o viaje, etc.
2. Consecuencias de enfermedades médicas (reumáticas, endocrinológicas, respiratorias, digestivas, neurológicas, psiquiátricas y/o urológicas, entre otras). Por ejemplo, la apnea
de sueño, que es una consecuencia a nivel respiratorio, se caracteriza por episodios recurrentes de disminución del paso del aire durante el dormir, provocando un descenso de oxígeno, como consecuencia de una alteración anatómico-funcional de la vía aérea
superior. Genera micro despertares que dan lugar a un sueño superficial, no reparador y fragmentado, con somnolencia diurna excesiva. Esta puede ser causada por insuficiencia respiratoria y como consecuencia de obesidad.
3. Consumo de ciertos medicamentos o sustancias. "Cuando una persona no duerme bien, no puede pensar claramente, su emotividad se altera y su conducta se desorganiza. La persona
se vuelve malhumorada, irritable, se enoja fácilmente, pierde la paciencia, tiene baja tolerancia a la frustración, a la espera, su rendimiento tanto intelectual como laboral disminuye, su aspecto físico se deteriora y está más proclive a enfermarse, golpearse y accidentarse", remarcó.
Trastornos del sueño: ¿causa o consecuencia?
Esta alteración puede manifestarse de diversos modos. Las diferentes formas que presenta dicho trastorno pueden ir de leves a graves y suelen interferir en el normal funcionamiento físico, mental y emocional del individuo.