Candela Sol Rodríguez desapareció el 22 de agosto. ¿Cómo se explica que el 26, cuatro días después, haya agradecido la preocupación de sus amigos, familiares y de todos los que la buscaban? Bueno, ese es uno de los grandes interrogantes del caso Candela. Algo no cierra en la investigación.
Según indicó el diario Crónica, hay tres posibilidades. La primera es que la pequeña tenía acceso a internet en cautiverio o bien que escribió Glenda, su amiga de 27, la mujer que le habría manejado la cuenta de 1.500 amigos que tenía. Otra hipótesis involucra a la propia policía, intentando averiguar con quiénes chateaba. Para no levantar sospechas, habrían agradecido los mensajes.
Actualmente hay en actividad una página que se llama “Villa Corea Manda”. En ella participan unos 300 jóvenes que tienen entre 12 y 20 años. Las chicas posan con el mismo estilo sensual que lo hacía la chiquita cruelmente asesinada.
Además, en Facebook explotaron varias “páginas” que señalan a Carola Labrador. “Todos contra Carola Labrador” tiene 329 miembros. “Marcha contra Carola Labrador”, 1.794 personas, y “Para los que quieren meter en cana a Carola Labrador”, 121. En total suman 2.224 en la última semana, y siguen creciendo.
En torno a la investigación, son cinco los suboficiales de la Policía Bonaerense que están en la mira. Un sacerdote habría oficiado de nexo entre Carola Labrador y el doctor Fernando Burlando. En la conversación que, a solas, la madre de Candela habría mantenido con el fiscal Tavolaro, le habría manifestado que “el eje” del asesinato de la niña sería la venganza familiar.
Con esa información, el juez Alfredo Meade podría, finalmente, aceptar a Carola como principal damnificada. Lo cierto es que el silencio, adentro de las cárceles, es de misa. Por los contactos que tienen con detenidos, alguien debería saber la verdadera historia.
Se sabe que el padre de Candela está preso. Hugo Bermúdez, sindicado como uno de los posibles autores del hecho, tiene antecedentes. Es más: ni siquiera se conoce su verdadera identidad, porque tiene un documento de ciudadano uruguayo, pero resulta que es peruano. Prontuario tiene la mayoría de los imputados.
Lo único que está claro es que quien haya sido el asesino no la pasará para nada bien en la cárcel. Los códigos del hampa son claros y los de cárcel lapidarios. En la jerga dicen “adentro no te perdonan que hayas matado a la nena”. Ante eso, el temor de los doctores Matías Morla y Florencia Stur, abogados y de Nelly, la mujer, por el traslado del carpintero Néstor Altamirano al penal 9. Allí se le darán cuidados especiales hasta el 6 de octubre, porque el hombre intentó suicidarse.
Lo último, según trascendió, es que un testigo de identidad reservada comprometía al fletero y al verdulero. Se sabe que entre los detenidos se encontraría la persona con quien de buena fe Candela se fue la tarde del 22 de agosto.
En ese sentido, la policía y el Tribunal siguen mirando a Juan Manuel Benci, quien usa el apellido de la madre, pero en su DNI figura como Juan Manuel Falasco, volvió a concentrar las miradas del tribunal. Según se supo, fue el último que vio a Candela.
La menor le reclamó 10 pesos porque le consiguió el teléfono de Glenda, su amiga de 27. Él le pagó con cinco billetes de dos pesos, según está ya aceptado en la causa. El tema es lo que vino después.
El Gordo Juan Manuel tuvo declaraciones confusas. Dijo haber visto que la chiquita se encontró con alguien y mintió cuando relató que en los allanamientos realizados en su casa no habían secuestrado nada, cuando la policía se llevó seis celulares y una computadora.
Fuente: Diarioshow