Los problemas sexuales más comunes de los hombres

Una parte importante de las disfunciones que sufren los hombres son expresión de la ignorancia en materia sexual. En el hogar y en la escuela, padres y maestros se han preocupado en la enseñanza de todo lo necesario para la vida, pero no de las cuestiones básicas para hacer el amor. A hombres y mujeres se les ha hecho creer que se nace sabiendo esto. Una especialista desmenuza un tema que preocupa tanto a hombres como a mujeres.

Foto: web
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Sin embargo, el conocimiento científico afirma, con seguridad, que la función sexual es una función aprendible, y que si no se aprende, las disfunciones que afectan el placer ocupan su lugar. Muchas veces, la base del problema es la ignorancia sobre las formas de estimulación adecuadas o los falsos prejuicios. Esos casos pueden corregirse fácilmente con asesoramiento preciso. Otras veces, la causa es más complicada (el temor, la necesidad de mantener el control consciente de la situación durante la actividad sexual; el miedo al rechazo por no alcanzar el rendimiento esperado), y requiere una terapia sexual puntual, enfocada a aliviar las ansiedades y a plantear una buena comunicación en la pareja. O, la disfunción sexual, es la punta de un iceberg de problemas mucho más complejos de tipo psicológico, como depresiones, paranoia u hostilidad grave entre los cónyuges, o físico, y requiere técnicas psicoterapéuticas especializadas o investigaciones y tratamientos médicos más específicos.
 
Los hombres deben prestar especial atención a los problemas orgánicos, pues, la sexualidad masculina es mucho más lábil que la femenina, e influenciable por agentes externos. Las enfermedades generales (como la diabetes), o los medicamentos que se usan para el tratamiento de otras enfermedades (por ejemplo, antihipertensivos) afectan a la respuesta sexual masculina. Sin embargo, la mayoría de las disfunciones sexuales masculinas se deben a una suma potenciada de mal aprendizaje y exceso de ansiedad frente a la realización del acto, que con el tiempo van creciendo como una bola de nieve, hasta que el problema se instala permanentemente.
 

Erecciones problemáticas

Los trastornos de la erección constituyen la disfunción sexual más dolorosa que afecta a los varones. Para la gran mayoría la erección es sinónimo de capacidad para practicar o disfrutar el acto sexual. Su presencia proporciona una especie de mensaje visible y palpable de excitación y disponibilidad para el coito. Pero todos saben que la erección es un fenómeno transitorio cada vez que, así como se presenta, también al rato desaparece.

En la realidad el rol sexual masculino es un rol activo, que crea psicológicamente ineludibles responsabilidades. En códigos no escritos, pero siempre presentes, se espera que los varones inicien sexualmente a las mujeres, que despierten en ellas el deseo, que las hagan madurar sexualmente y “las hagan gozar”. Tantas obligaciones crean, cuando no se puede cumplir con todas ellas, sentimientos de culpa, de vergüenza por ser “inservibles”. Entonces, frente a un episodio de pérdida o de falta de erección, se suma al propio problema, la desazón por no poder responder a las exigencias de estos mandatos implícitos en los códigos de funcionamiento hombre - mujer.
 
En general no hay causas orgánicas “en estado puro”: un grado mayor o menor de compromiso psicológico siempre acompaña a los trastornos de la erección, aunque la causa sea orgánica en primera instancia. A medida que el hombre avanza en edad, los problemas orgánicos adquieren mayor importancia, y es así que en los mayores de 60 años, las causas orgánicas de disfunción erectiva superan, con holgura, a las causas psicológicas.
 

Los problemas psicológicos

La excitación sexual y la erección sólo son posibles si el hombre logra concentrarse en los estímulos excitantes. Se bloquea o inhibe cuando aparecen pensamientos no sexuales o antisexuales (problemas de negocios, temor, vergüenza, etc.). La excesiva preocupación por el éxito en la relación, el temor al ridículo o a hacer “un mal papel”, genera ansiedad por el desempeño sexual. Comienza entonces a observarse antes y durante la escena sexual, deja de concentrarse en el placer que puede recibir y se concentra en su desempeño. En cada nuevo intento los pensamientos negativos van ocupando cada vez más espacio y terminan por “ahogar” al ansioso. La erección que podría aparecer, se bloquea.
 
Obviamente, un solo fracaso no significa nada; todos los hombres han fracasado más de una vez en sus relaciones sexuales por cansancio o problemas psicológicos circunstanciales. Pero algunos hombres, a partir de este fracaso, comienzan a sentir ansiedad en cuanto a su rendimiento sexual y por no satisfacer a su mujer. Se establece un círculo vicioso que incluye el temor a ser rechazado por su compañera, culpa sobre el fracaso del encuentro sexual, mayor ansiedad y anticipación del fracaso. El temor al fracaso se multiplica porque heredamos un sistema de creencias según el cual un hombre nunca debe fracasar. Si sumamos a esto el consiguiente temor al abandono por parte de la compañera, tenemos las causas más importantes y frecuentes de la impotencia masculina. Por ello, el restablecimiento de la autoestima sexual es un objetivo muy importante en el tratamiento de esta disfunción.
 
Claro que también existen las llamadas causas psicológicas profundas. Los problemas intrapsíquicos inconscientes, que generalmente se basan en conflictos edípicos no resueltos acompañados de temor y culpa, explican algunas disfunciones erectivas. Hombres con depresiones crónicas o agudas, sentimientos de desvalida y hostilidad reprimida, son más susceptibles de sufrir estas disfunciones eréctiles que otros, más saludables emocionalmente.
 

Otras Causas
 
En algunos casos, la impotencia se presenta como consecuencia de un largo proceso, en el cual la eyaculación precoz era el síntoma dominante. En estos casos hay que tratar principalmente la eyaculación precoz y no la impotencia. Esta revierte sola, mejorando con el tratamiento del primer síntoma.
 
Siempre se ha podido apreciar, en la práctica clínica, que cuando en el tratamiento de la disfunción erectiva se puede incluir a la pareja el pronóstico sobre el resultado mejora sensiblemente. En efecto, las relaciones de pareja y en especial sus interacciones destructivas, juegan un papel crucial en la génesis de las disfunciones sexuales.
 
Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TEL: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

Fuente: Minutouno.com