Adiós San Jorge: ¡Gracias a todos los mendocinos!






En la noche del miércoles 24 de agosto la Legislatura finalmente rechazó la DIA (Declaración de Impacto Ambiental), que la Minera San Jorge necesitaba para empezar a funcionar en Uspallata, y con esto se habría acabado el peligro de que la canadiense se llevara todos los metales de nuestra cordillera.  Atrás quedaban los días en que tanto el radicalismo como el peronismo habían hecho un acuerdo tácito de no tratar la DIA antes de las elecciones, ya que ninguno quería pagar el costo político que le traería en las urnas la casi segura aprobación de San Jorge. 

Es que en épocas de elecciones  ¡Oh, milagro!, suceden cosas que no pasarían en ninguna otra época:  la cercanía de las urnas ablanda a los políticos, los pone más generosos, más propensos a prestarle a los ciudadanos un oído que le niegan durante los otros tres años y medio.  Fue en una época eleccionaria como ésta  que se aprobó la Ley 7722, que nos protege de las sustancias contaminantes en la minería.  Las Asambleas de Alvear y San Carlos habían endurecido los cortes de ruta, amenazando con no levantarlos mientras no se aprobara la ley.  Entonces, la cercanía de las urnas consiguió que la Ley fuera aprobada.

Ahora los partidos intervinientes en el rechazo quieren ser reconocidos como los artífices de este logro, ya que un tema tan sentido para los mendocinos (piensan ellos) por supuesto les traería muchos votos.

Pero no nos confundamos. Este triunfo solo reconoce a un actor: el pueblo de Mendoza. Al igual que en la obra Fuenteovejuna, de Lope de Vega,  quien pone al pueblo como personaje colectivo que actúa de una manera conjunta, también los mendocinos en su conjunto tomaron el futuro en sus manos y salieron a la calle a defender sus derechos: su derecho al agua sin contaminar, al aire puro sin restos de los explosivos usados para dinamitar los cerros, a los bienes naturales  sin el saqueo de empresas extranjera que se llevarían todo, dejando para la provincia solo contaminación y la  tierra yerma.  Y no menos importante, el derecho a la soberanía que debemos ejercer sobre nuestra cordillera, sin ceder  ni un ápice de nuestra tierra  ni  de nuestros bienes naturales comunes.

La lucha la iniciaron las Asambleas por el Agua, que hace ya casi una década empezaron su defensa del agua, a la que vieron en peligro.  En aquel momento las Asambleas más importantes fueron las de Alvear y San Carlos, pero poco a poco otros departamentos también fueron creando sus propias Asambleas, luego de tomar conciencia de la importancia que tiene el agua para  Mendoza.  Es que nuestra provincia, sin el agua,  simplemente no existiría como la conocemos hoy.  Por último se creó la “Coordinadora por el Agua y los Bienes Comunes”, a la pertenecen (además de las Asambleas), uniones vecinales, partidos políticos, organizaciones ambientalistas, centros de estudiantes, sindicatos y otras organizaciones sociales.

Fueron las Asambleas y la Coordinadora las que organizaron las movilizaciones y acciones más masivas en el 2011, que lograron reunir miles de personas marchando por un solo objetivo en común: el agua.

Pero de nada hubiera servido la convocatoria de estas organizaciones si el pueblo de Mendoza no hubiera respondido:  fueron miles y miles los mendocinos que se congregaron ante cada movida, fuera ésta una movilización, un corte de ruta, un recital o cualquier otra manifestación.  Los vecinos de cada departamento, hombres y mujeres, niños y adultos sin distinción de color partidario, sin distinción de ninguna clase, tomaron las calles de Mendoza por derecho propio y,  con la convicción de quien defiende lo que le es más querido, se manifestaron en  marchas masivas que fueron un llamado a la toma de conciencia de nuevos vecinos. Y así se fueron sumando más y más a la causa del agua.

Por eso, volvamos a lo del comienzo: que ningún partido político quiera adjudicarse este triunfo.  Así como el pueblo de Fuenteovejuna asumía colectivamente la sublevación contra un gobierno tiránico e injusto, esta vez, muchos años después, otro pueblo se arroja colectivamente el triunfo contra una minera que solo traería desolación y contaminación, y contra un gobierno cómplice que avalaría su instalación sin medir costos ni peligros.  ¡Mendocinos: este triunfo es de todos ustedes!

 
Coordinadora por el Agua y los Bienes Comunes
Milca Vargas
Daniel Funes
Jorge Sara