Las comidas grasosas ayudan a manejar la tristeza

Una investigación publicada en el Journal of Clinical Investigation sugiere que más allá de la satisfacción que pueda ofrecer un determinado sabor hay motivos biológicos por los cuales algunas comidas, especialmente las grasosas, ayudan a la personas a manejar la tristeza y los sentimientos negativos.

Mucho más que un antojo.
Mucho más que un antojo.

La relación entre el tipo de comida que consume una persona en cierto momento y los estados de ánimos que tiene es algo cotidiano. Varias veces estudios han mostrado que la satisfacción que producen algunos sabores influyen en el ánimo de las personas ayudándolas a manejar la tristeza o estar más contento. Sin embargo una investigación publicada en el Journal of Clinical Investigation sugiere que más allá de la satisfacción que pueda ofrecer un determinado sabor hay motivos biológicos por los cuales algunas comidas, especialmente las grasosas, ayudan a la personas a manejar la tristeza y los sentimientos negativos.

El estudio se realizó sobre un grupo de 12 personas de un peso mediano sin ningún problema de salud. A la mitad de ellos se los alimentó mediante un tubo exterior en el estómago con una solución de ácidos grasosos y a la otra mitad de la misma forma con una solución de ácidos salinos. La utilización de este método les permitía a los investigadores eliminar la influencia del sabor y centrarse solamente en el aspecto biológico. Luego de alimentarlos de esa forma se los sometía a una prueba donde tenían que ver imágenes de personas tristes mientras una música también deprimente las acompañaba. Mientras hacían eso su actividad cerebral estaba siendo escaneada y al concluir el estudio encontraron que las personas alimentadas con la solución grasosa decían estar menos afectados por las imágenes y la música. Además la actividad cerebral en zonas vinculadas a la tristeza era menor en ellos que en la de quienes habían sido alimentados con la solución salina.

De todas formas los investigadores advierten que es necesario pensar el estudio dentro de sus propios límites y que aunque se haya encontrado esa vinculación biológica debe tenerse en cuenta que el peso y la alimentación de las personas estudiadas era similar en todas, y que no se incluyeron grupos de personas con trastornos alimenticios que podrían llegar a tener distintas respuestas ante los estímulos biológicos.

Fuente: cukmi.com