Mansión Stoppel: el gran proyecto que no fue

El próximo año cumple 100 años esta construcción, ubicada en calle Emilio Civit, que es patrimonio mendocino y sigue abandonada y deteriorada. La Municipalidad de Mendoza la tuvo durante cinco años y no hizo nada por mejorarla, pero sí se dio el lujo de rechazar y postergar un proyecto que le daba valor, la recuperaba y sin necesidad de gastar un sólo peso del municipio o a la Provincia.

Mientras los municipios y el gobierno provincial están en enfrentamientos por edificios patrimoniales, un símbolo mendocino sigue deteriorándose por el paso de los años a la vista de las autoridades.

El 2012 se cumplen 100 años de la construcción de la Mansión Stoppel, un bien integrante del patrimonio cultural de la provincia que sobre la avenida Emilio Civit verá pasar un año más sin ayuda y en el más completo abandonado.

Lo más llamativo es que la mansión está así por la falta de visión y gestión de la Municipalidad de Mendoza, quienes tuvieron la famosa casona durante años sin cuidarla y darle un uso. Pero lo que más puede llegar a indignar es que se dieron el lujo de rechazar un atractivo proyecto para su recuperación.

En el año 2007, específicamente en Mayo, Gustavo Casaño y su socio Pablo Falconi, viendo el estado en que estaba la mansión y buscando la forma de volver a ponerla en valor, diseñaron un completo proyecto para su recuperación, el cual pretendía poner allí la sede mundial de las 9 capitales del vino.

Según estos emprendedores mendocinos, la idea era trabajar junto a una consultora internacional (PriceWaterHouseCoopers), que ya había comprometido su apoyo, para lograr que los representantes de las capitales mundiales del vino pusieran los recursos para la reconstrucción e instalar en Mendoza una oficina que funcionara como un gran centro de negocios para el mundo del vino.

El proyecto surgió luego de realizar otros trabajos conjuntos con la municipalidad en los que tuvieron mucho éxito. Aprovechando la buena relación se les ocurrió recuperar la mansión, idea que tomó el municipio durante le gestión de Eduardo Cicchitti y llamó a concurso.

El proyecto resultó ganador sin discusión y en la municipalidad se entusiasmaron con la idea, ya que se recuperaba parte del patrimonio y sin tener que gastar un solo peso. El proyecto consideraba la búsqueda de los recursos y la entrega a una fundación que se estaba creando para manejar los recursos.

Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, mientras los socios seguían con sus gestiones, y justo en la época de elecciones que tenía a Fayad como candidato, comenzaron a encontrarse con trabas burocráticas que fueron estirando los plazos hasta después del proceso electoral.

(Video gentileza de 09Nikita vía Youtube)

El proyecto que se perdió Mendoza

Según Falconi los principales problemas llegaron cuando asumió la nueva directora de Asuntos Legales, Sandra Gómez, quien luego de asumir Fayad pasó a ser directora de Gobierno. Anteriormente ese puesto era ocupado por Marcela Amarillo, quien no tuvo ningún reparo legal, al igual que el resto de la comisión que revisó el proyecto y que estuvo compuesta por la directora de Cultura, Silvia Cicchitti, el director de desarrollo estratégico, la representante del gobierno provincial, los concejales y  una larga lista de funcionarios, quienes por unanimidad apoyaron la iniciativa.

Pero lo peor vino una vez que Fayad fue elegido, ya que directamente el proyecto era cuestionado y dilatado con cualquier excusa. Los impulsores de la idea pidieron innumerables audiencias con el intendente y nunca tuvieron una repuesta positiva.

Según comentaron los emprendedores mendocinos, su presentación fue cuestionada por Sandra Gómez, bajo el argumento de que no estaba presentada en el proyecto la forma de financiamiento. Pero, y como ya habían anunciado a la comisión, se contemplaba el trabajo con PriceWaterHouseCoopers para conseguir el dinero en un plazo de seis meses, lo que se garantizaba con un convenio de prefactibilidad que establecía que, de no conseguir los recursos en el período establecid, se perdían los derechos del proyecto. Aún así se cuestionó la idea.

La repuesta que siempre recibieron era que seis meses era demasiado tiempo para comprometer la exclusividad, por lo que nunca se firmaron los papeles y los años pasaron hasta que hoy la mansión está en iguales o peores condiciones.

Lo que no se explican Casaño y Falconi es, por qué se consideraba demasiado tiempo seis meses, si en años que el municipio tuvo el edificio no hizo absolutamente nada por mejor la mansión. Una pregunta sin respuesta.


El año pasado en la Legislatura se discutían la formas de recuperarla, porque luego de cinco años en comodato a manos de la Municipalidad de Mendoza, sigue igual o peor. A la espera de una solución, de los recursos y de la burocracia extrema, en un rincón del municipio se llena de polvo un proyecto que no necesita más que la firma para poner en valor un espacio que es de todos los mendocinos.

Así, por situaciones que nadie se explica, por caprichos políticos o por falta de capacidad en la gestión, la gente de Mendoza ve, día a día, mientras transita por una de las avenidas más importantes, como parte de su historia se pierde. ¿Y los responsables? Bien, gracias.

Mientras, y agotadas todas las opciones de conseguir algo con la municipalidad. Casaño y Falconi tiene el proyecto a disposición de la provincia, listo para ponerse en marcha en cualquier momento y recuperar parte del patrimonio mendocino.