El Hospital Universitario Reina Sofía ha abierto recientemente una consulta de salud sexual a cargo de la enfermera y sexóloga Carmen Jurado, en la que las pacientes aprenden a vivir la nueva situación trabajando el erotismo, la autoestima, la imagen corporal o la comunicación en pareja con unos resultados que podrían mejorar incluso la situación anterior, al descubrir otra sexualidad y riqueza personal.
Así lo asegura Jurado, en una entrevista con Efe, en la que ha explicado que recibe tres días a la semana a estas pacientes que superaron un cáncer de mama o alguno de los localizados en la cérvix, vagina, ovarios, útero y la vulva, y que demandaron este servicio de salud sexual en sus revisiones.
El erotismo lo trabajan con técnicas de sensibilización corporal que, en un principio, no están centradas en lo genital "sino todo lo contrario, ya que históricamente no se ha contado con el resto del cuerpo porque se ha minusvalorado", indica la sexóloga.
Jurado no aconseja a las pacientes y su parejas practicar el coito si resulta doloroso, situación para la que propone como alternativa erotizar el resto del cuerpo mediante masajes y juegos para que "valoren el resto de su erotismo" y "poco a poco se irá contando con los genitales, pero de forma normalizada y sin darle mayor importancia".
Hay pacientes, recalca, que incluso descubren el autoerotismo, la masturbación y, en definitiva, una parte de sí mismas que desconocían al no haberse sentido hasta entonces con esa libertad.
Por ello, Jurado habla de "reeducación sexual que es beneficiosa para cualquier persona", haya padecido cáncer o no, y el objetivo es "mejorar la sexualidad en general", independientemente de si se puede contar o no con el coito.
No obstante, reconoce que la mayor parte de sus pacientes acuden al sentir dolor durante la penetración, un problema que se puede atajar con "herramientas sencillas y útiles" como los lubricantes, que la mayoría desconocen.
Rosa Mendoza, de 55 años, fue operada de cáncer de mama hace dos años y relata cómo después de recibir quimioterapia y radioterapia, tuvo que medicarse con unas pastillas que le hicieron perder la libido "totalmente".
"El deseo sexual se fue a la puñetera calle, se fue de paseo y pensé que no volvía", indica esta paciente a la que le producía "asco" que le tocasen.
Mendoza le pidió a la oncóloga que le cambiase de pastilla, aunque la doctora optó por informarle de la nueva consulta de salud sexual, que, según manifiesta, le ha servido de "muchísima ayuda".
Así, Rosa está ya recuperando "despacito" el deseo sexual con medicación, la terapia de la sexóloga y con "muchas dosis de paciencia".
Por su parte, el responsable de la Unidad de la Mujer del mismo hospital, José Eduardo Arjona, ha valorado la importancia de la consulta, ya que este centro sanitario cordobés interviene cada año a más de 400 mujeres aquejadas de algún tumor ginecológico -300 de ellos son de cáncer de mama-.
Aunque esta experiencia piloto se ofrece a pacientes curadas de tumores ginecológicos, Arjona ha informado de que existen otras neoplasias, como la de colon, que también afectan a la sexualidad, por lo que en un futuro esta consulta podría abrirse a un mayor número de enfermos.
Operadas de tumores retoman su sexualidad
Tras la superación de un tumor ginecológico, las pacientes se enfrentan a otro reto: aprender a vivir una sexualidad diferente, ya que el paso de la enfermedad deja una pérdida de deseo o incluso de dolor durante las relaciones sexuales que ya es posible afrontar gracias a una pionera consulta.