Quien camine por calle San Martín y Amigorena, podrá observar todas las vidrieras del legendario café del Automóvil Club Argentino todas pintadas de blanco. En su interior, sólo quedan algunas mesas. El tema es que repentinamente el concesionario rescindió su contrato y ahora se encuentra en negociaciones para resolver la situación con los empleados que de pronto se quedaron sin trabajo.
Muchos habitué al lugar, tampoco podrán disfrutar de esa prestigiosa esquina.