La hermana, la madre, la abuela y la mentora

La autora examina distintos problemas que se plantean a las jóvenes en su desarrollo laboral, especialmente en su relación con distintas figuras en los vínculos: la madre, por supuesto; la hermana, la abuela (pero las abuelas ya no son lo que eran) y un nuevo personaje: la mentora.

Algo muy escuchado entre las chicas jóvenes: “A mí no me va a pasar eso del ‘techo de cristal’ (que grafica la subrepresentación de las mujeres en los puestos elevados de las organizaciones laborales), porque sólo de mí depende y sé que lo voy a superar”. En esa formulación actúa un mecanismo de defensa que es la negación; consiste en tratar los elementos de la realidad que resultan desagradables o provocan angustia como si no existieran. En estos casos, se niega que existe, en el campo laboral, una realidad opresiva, que se agiganta cuando las mujeres se ven exigidas a armonizar su vida laboral con su vida familiar, especialmente si tienen niños pequeños.

Para los varones, la negación consiste en que, en cuanto a la crianza de los niños pequeños, “ése es un problema de ellas, yo me tengo que concentrar en mi carrera laboral”. El mecanismo de negación se afirma aquí sobre una realidad social y cultural que atribuye a las mujeres ser las principales responsables del escenario doméstico. En nuestras investigaciones (efectuadas, con Irene Meler, en el marco de la UCES), al explorar el sentimiento más íntimo de los varones respecto de sus hijos pequeños, muchos manifestaron que sí deseaban dedicarse más a su cuidado, desplegar más activamente los llamados “vínculos de apego” con sus hijos. Estos hombres han debido utilizar también diversas formas de racionalización para soportar esta frustración a sus necesidades de apego. Actualmente se describen las “nuevas paternidades” como intentos de superar esa injusta distribución de bienes –materiales y subjetivos– entre los géneros.

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